El blog de José Luis Povo

El blog de José Luis Povo
Mostrando entradas con la etiqueta franquin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta franquin. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de marzo de 2014

ANTE EL ESTRENO EN DVD DE "EN BUSCA DEL MARSUPILAMI"

En-Busca-de-Marsupilami-Ed_-BD-COMBO_hv_big

Selecta Vision ha lanzado este 5 de marzo el DVD y Blu-Ray de "En busca  de Marsupilami", dirigida por Alain Chabat, director de "Asterix y Obelix: Misión Cleopatra". Rodada con exteriores en México y con un presupuesto de 40 millones de euros, alcanzó el primer puesto en la taquilla francesa en 2012. Pese a tener una serie de animación emitida en nuestras televisiones, sólo ha conocido un tímido estreno en las pantallas españolas, el 25 y 26 de enero de 2014 en sesiones matinales.

Así son las cosas, si querían una prueba de que estamos totalmente colonizados por las majors estadounidenses aquí la tienen: fugaz estreno en salas de un título como este.

Ahora, disponible en DVD y Blu-Ray. Tráiler español:

El personaje de Marsupilami nació del lápiz de Franquin, en la serie Spirou y Fantasio, para luego tener una serie propia.

Una serie de cómic que en 2012 ya cumplía los veintinco álbumes, a los que hay que sumar un número 0, "Capturez un marsupilami!", que recopilaba varias historias cortas del personajes salidas del lápiz de André Franquin.

Batem, dibujante oficial de la serie nacido en 1960 en el Congo, también ilustra dos series de motor, Sam Speed y Jack Sélère, un poco a lo Joe Bar, con tres y un álbum respectivamente.

Algunos apuntes sobre las ediciones españolas

"La cola del Marsupilami" y "El bebé del fin del mundo" fueron editados en 1988 por Norma en la colección Los álbumes de Cairo. En 2000 Salvat, ya de una forma más decidida, editó los seis primeros álbumes en castellano y catalán.

Es una lástima que no tengamos un mercado saneado en cuanto a cómic se refiere. La serie Marsupilami tiene los suficientes ingredientes para colmar a cualquier cmarsu sur le pistehaval... Mientras tanto, comentar que no es extraño encontrarlos en ferias de libro viejo.

El primero, "La cola del Marsupilami" quizá albergue mayor interés para un aficionado pues parte de un storyboard de Franquin y los demás tienen más interés como posible regalo para los peques de la casa.

En el tercer álbum, "El novato de la selva", las primeras páginas transcurren en un carguero, a razón de 7 u 8 viñetas por página, y luego al llegar a la selva adopta la estructura acostumbrada, a razón de unas 11 viñetas por página.

 marsu 1marsu 2 marsu 3 marsu 4

 marsu 5 marsu 6

jueves, 15 de noviembre de 2012

Reseña: "GRINGOS LOCOS", de Yann y Olivier Schwartz

"Gringos locos", de Yann ygringos-locos portada Olivier Schwartz, se sitúa entre aquellos cómics que abordan la historia del medio, una vía poco transitada pero que ha dado obras de calado como la mirada al mundo de las agencias de "Los profesionales", de Carlos Giménez, o a la aventura de la autogestión por parte de un puñado de dibujantes estrella de la editorial Bruguera en "El invierno del dibujante", de Paco Roca. "El cómic dentro del cómic", un capítulo cuya, de momento, última entrega parece que le corresponde a  "La marque Jacobs, une vie en bande dessinée", de Rodolphe y Louis Alloing, semblanza de los comienzos de Edgar P. Jacobs como dibujante.

marque jacobs 

"Gringos locos" era un proyecto largamente acariciado por Yann: se trataba de narrar el periplo americano de tres dibujantes belgas, auténticas leyendas del medio -Morris, Franquin y Jijé-, que en agosto de 1948 cruzaron el Atlántico para buscar empleo en los estudios Disney. Este episodio de la historia del noveno arte ya fue rememorado en "La vie exemplaire de Jijé", cómic de ocho páginas con guión y dibujo de Yves Chaland y entintando de Serge Clerc y de Denis Sire, publicado en el número 64 de la revista Metal Hurlant. Reproducimos una página a continuación, pero para leerlo íntegro no hay más que pinchar el siguiente enlace:

La vie exemplaire de Jijé

vie ejem

El guionista Yann Lepennetier, nacido en 1954 y que tiene tras de sí una copiosa bibliografía (Lucky Luke, Marsupilami, Pin-up, Les exploits d'Odilon Verjus, etc), colaboró con Yves Chaland en los tres últimos álbumes de Freddy Lombard, "El cometa de Cartago", "Vacaciones en Budapest" y "F 52". gringos locos silueta

Olivier Schwartz es en la actualidad uno de los dibujantes que mejor mantienen las esencias del atomstyle con un trazo deudor de Yves Chaland, siempre brillando a un nivel superlativo. Ver para creer, la calidad de su dibujo es sorprendente. El encuentro entre Yann y Schwartz era poco menos que inevitable. Trabajaron juntos en el ya comentado "Le groom vert-de-gris",  y su trazo parecía la opción lógica para abordar la historia de "Gringos locos", con humor y también con reverencia hacia las figuras retratadas, algo que ya se podía apreciar en los primeros bocetos (véase imagen posterior, pinchar para ampliar).

 gringos boceto

En este álbum el color parece más atento a crear volumen y se aleja un tanto de la estética de la línea clara, sin que entre en conflicto con el dibujo y más bien parezca una evolución lógica para estos tiempos, como puede comprobarse en las dos imágenes siguientes.

 gringos tinta

41 gringos

Spirou_12289

 

"Gringos locos" fue publicado por entregas en la revistas L’Immanquable y Spirou, cada una con un público bien diferenciado. Asimismo, fue publicado por el diario belga Le Soir, a la espera del lanzamiento en álbum, apoyado por múltiples entrevistas y un tráiler promocional. Tenía, en fin, todos los ingredientes para convertirse en uno de los cómics de la temporada.

 

 La polémica

Tal y como recogió Le Vif, o medios especializados como BDZoom ycasemate gringos varias webs españolas, cuando estaba a punto de realizarse el lanzamiento del álbum los herederos de Franquin y Joseph Gillain "Jijé" se mostraron disconformes sobre el modo en que "Gringos locos" captaba a sus progenitores. Aducían que eran caricaturizados con el único objetivo de hacerlos risibles, a modo de gran humorada a costa de los dibujantes y su familia. Dupuis, la casa editorial del álbum, detentaba también los derechos de los tres gringos locos, Morris, Franquin y Jijé, con obras como Lucky Luke, Gaston Lagaffe o los magníficos recopilatorios Tout Jijé en su catálogo.

Así las cosas, saltaron las alarmas y se elucubró con destruir la tirada de 35.000 ejemplares. Finalmente se llegó a un acuerdo con los familiares de Franquin y Jijé para que éstos pudiesen apostillar la obra y mostrar su parecer sobre ella.

El álbum

De "Gringos locos" se editó una edición limitada, de lujo, y otra en cartoné en gran formato, 23.5 x 31.5 cm, con papel de buen gramaje y acabado excelente.

El libro tiene a modo de coda una entrevista con Yann en la que describe el proceso de documentación y transmite sin ambages la admiración por el trío protagonista. Llega a decir: "He querido enseñar a los lectores que Jijé es un personaje fabuloso, ¡un genio! No está reconocido en su justo valor."

No debieron bastar estas y otras loas que dispensa Yann en su entrevista, pues junto a un folleto publicitario se adjunta una cuartilla titulada "Advertencia al lector" para aclarar que "el álbum que tiene entre manos no es fruto de una documentación científica ni un biopic histórico..." Concluyendo que "La lectura de este álbum debe por tanto considerarse como el de una simple ficción".

No contentos con esta nota aclaratoria, en las guardas se ha pegado una separata como ven en las siguientes fotos:

 

Como puede leerse se titula "1948. Joseph, André, Maurice et les autres... Droit de réponse et quelques questions". En ella encontramos numerosas fotos que recogen a los protagonistas del periplo americano, sobre todo fotos de la familia Gillain, todo un documento. En el texto, Isabelle Franquin, hija de André, que aún reconociendo que el guionista puede darle su "toque personal" el resultado lo juzga como pernicioso para la memoria de las personas cuya vida relata, aparte de opinar que el conjunto de anécdotas reales están "explotadas mediocremente".

gringa

Le sigue una entrevista de seis páginas con Benoît Gillain, hijo de Jijé en la que contrasta sus recuerdos (contaba con diez años en 1948) con lo expuesto en el cómic, generalmente para desacreditarlo. Por ejemplo estima que el pañuelo en la cabeza que luce su padre es un préstamo de "El cangrejo de las pinzas de oro", y que el fervor religioso y el anticomunismo que se le achaca es desmedido y perjudicial para la posteridad, o estima que los personajes de Franquin y Morris lucen un carácter muy distinto al que tenían por aquel entonces.

Sea como fuere, la separata hace si cabe el álbum más valioso y el efecto "cómic  dentro del cómic, dentro del..." se multiplica hasta el infinito. Es, desde mi punto de vista, uno de los álbumes más interesantes de los últimos años, imprescindible para amantes de la BD. Sobre la polémica, como simple lector no encuentro que los personajes salgan mal parados; personalmente creo que el cariño con el que han sido tratados por el guionista y dibujante es evidente (como también me lo parecía, y creo que este ejemplo es un muy preclaro, el vívido retrato que hizo Carlos Giménez en "Los profesionales").

Hay una cita extraída de "El hombre que mató a Liberty Valance", film dirigido por John Ford sobre un guión de James Warner Bellah y Willis Goldbeck, que abre el álbum y que luego repite Yann en la entrevista: "Cuando la leyenda es más bella que la realidad, imprime la leyenda". Supuestamente este ha sido el enfoque que ha primado Yann.

El álbum a nivel gráfico es delicioso, el no va más del atomstyle junto a alguna obra de Chaland u otros trabajos del propio Schwartz. Sirva como muestra:

Preview de 10 páginas en Sigue al conejo blanco

El álbum juega a varios niveles. Por una parte captura el clima enloquecido de un viaje a ninguna parte, que en el fondo revierte en un viaje interior de los tres protagonistas, siempre con la duda de qué les deparará el futuro y su relación con sus personajes de tinta china (Morris cuestiona que hará con su vaquero cantor, Jijé imagina episodios para el botones Spirou y Franquin da con un personaje para la posteridad, Gastón).

gring

Cada uno de los tres tiene un carácter muy definido: Jijé es un extravagante, impulsivo e imaginativo pater familias, Morris es resuelto, terco y mujeriego, y Franquin es dubitativo y contemplativo. En cuanto al viaje exterior que supone el periplo americano repasa algunas divertidas anécdotas y estampas tradicionales de los USA y México: el calor atorrante de un desierto que parece Monument Valley, los tropiezos con la fauna local, el Ku-Kux-Klan, la segregación racial, la mordida de las autoridades aduaneras... todo ello visto a lomos de un Ford Hudson. 

El carácter episódico se mantiene en todo el álbum y hacia las últimas páginas van encajando algunas piezas, relacionadas con el conocido futuro de nuestros dibujantes... Sin embargo, no acaba de culminar: descubrimos en la última página que le tiene que seguir otro volumen, "Crazy Belgians", sólo que, ay, de momento es un proyecto aparcado, posiblemente por el contencioso con los herederos del trío protagonista. Desde luego, sería en todos los sentidos un álbum formidable, continuación de "Gringos Locos", en cualquier caso una obra importante, magnífica y por momentos deslumbrante sobre tres leyendas del cómic.

gring 2

lunes, 5 de marzo de 2012

INSTANTES ESTELARES: 1979, SPIROU ARDILLA

Spirou ardilla 1 Reemprendemos el viaje en nuestra máquina del tiempo en 1979: la editorial Mundis publica la revista Spirou Ardilla, versión en castellano de la cabecera belga. La revista tiene distribución en España e Hispanoamérica, cuando todavía se podía pensar en los países hispanohablantes como un mercado común.

La primera portada estaba dedicada a Quena y el Sacramus, la creación de Gos que se convertiría en una de las favoritas de los lectores, como recogería una encuesta publicada en el número 46.

Glosar los 67 números de la revista o la derivación, Super Spirou Ardilla, de tan sólo 8 números de duración, excede los límites de este Instante Estelar, por lo que centrándonos en el número uno, cabe recordar:

Poussy Bill y Bolita RobaPersonajes fijos como Poussy, de Peyo, o Bill y Bolita, de Roba, entre los más característicos de la publicación.

Otras series eran Bobo, Wofi o César y Ernestina, dentro de la ortodoxia de la Escuela de Marcinelle, desplegaban el humor amable marca de la casa.

                      Ford T

Mención aparte para Ford T, de Francis y Maurice Tillieux, tan señeros como Poussy o Bill y Bolita, sólo que desarrollando gags de largo recorrido.

                     Gaston

Cierra la revista Gastón, de Franquin, mientras que se anuncia para el siguiente número El Agente 212.

Aunque familiarizados con el cómic francobelga por otras publicaciones, Spirou Ardilla supuso para muchos jóvenes lectores el contacto más estrecho que habían tenido hasta la fecha con la Escuela de Marcinelle. El hecho de que se publicase quincenalmente, la propia calidad del producto (aunque algunas series de éxito no llegasen a aparecer o se hiciesen esperar más de lo debido) representaba un pequeño hito en cuanto a las publicaciones juveniles se refiere.Sacramus Para muchos de nosotros, imágenes como la anterior, procedente de Quena y el Sacramus, se confunde con otros recuerdos y estampas familiares. Hay aspectos de la vida cultural de la época que merecen olvidarse pero ojeando los quioscos actuales creo que en ese sentido sí que fuimos afortunados. Valga esta última viñeta como homenaje.

Quena

Otros artículos relacionados en Mis cómics y más:

30 aniversario de la revista Spirou Ardilla

(Donde descubrimos ¡¡¡los primeros pasos de nuestro anfitrión José Luis Povo en Spirou Ardilla!!!)

miércoles, 24 de febrero de 2010

50 AÑOS CON ZORGLUB


























En el año 1960, es decir, hace 50 años, terminaba de publicarse en Spirou "Z comme Zorglub"la primera historieta de Spirou y Fantasio en la que aparece el personaje de Zorglub, el malo más emblemático de la serie. Ese mismo año comenzaba la secuela "L'ombre du Z".

Creado por Franquin, Jidéhem y Greg, Zorglub ha permanecido, de forma intermitente, presente en etapas posteriores de la serie, de la mano de otros autores: Fournier ("Le faiseur d'Or, "Tora Torapa" Tome & Janry ( "Le reveil de Z") y Morvan, Yann y Munuera ("Aux sources de Z"). En esta última historia, que comentamos en su día por aquí cuando fue publicada en español por Planeta, los autores nos proponen un viaje en el tiempo y vemos a Zorglub en su juventud, es decir, de algún modo se trata de una precuela, algo tan de moda últimamente.

Personalmente, tengo especial cariño a "Z como Zorglub", por ser la primera historieta de Spirou y Fantasio que conocí. Cuando se publicó en Spirou ardilla yo era víctima del "hueco" de aproximadamente una década que mediaba entre las publicaciones de Spirou y Fantasio en Strong y Jaimes libros (ésta última bajo el nombre Espiru y Fantasio) y las posteriores de Grijalbo, y por tanto había llegado a la edad de 12 años sin saber quiénes eran Spirou, Fantasio, Spip y el Marsupilami. Pero el hecho de que diera nombre a una revista me daba que pensar que no eran cualquier cosa. De esto, por cierto,se cumplen ahora 30 años.
La historieta (que debería haberse traducido "Z de Zorglub") me atrapó desde el principio, con aquel misterioso hombre de ojos huecos, el shock de Fantasio, su abducción y aquel coche que andaba sin conductor. La teatral aparición del oscuro personaje de Zorgub también es inolvidable. El conde de Champignac le planta cara desde el principio, desvelándose una antigua relación entre ambos, en la que el conde nunca ha comulgado con las ambiciones de su compañero. El lector percibe que la cosa no quedará ahí y que se prepara algo muy gordo. Cuando vemos el zorglóptero ya no nos queda duda. Pero lo que más grabado tengo en la memoria es el proceso de zorglhombrización de Fantasio, que pronto sabremos que sólo es en apariencia. Fantasio acaba como alguien con conciencia en un mundo de hombres privados de ella. Años más tarde, al leer 1984, de Orwell, algo me resultaba familiar. La zorglonda es el más importante descubrimiento de Zorglub, pero, como suele suceder en casos como éste, se torna nefando en manos de un científico loco con ansias de dominar el mundo, como es el caso... El invento de marras no tiene nada que envidiar a la temible Onda Mega del malvado Septimus, de Blake y Mortimer, y si no es por la sabiduría del conde de Champiñac y su "anti Z", vete a saber qué podría haber sido de la Humanidad. A diferencia de la historia creada por Jacobs, en eéta abundan los gags y está impregnada de humor de principio a fin.

Al final del álbum, Zorglub se arrepiente y se va en bicicleta olvidando sus manías de grandeza. Eso hace especial a este personaje: es un malo humano, un individuo que en un momento dado se ha dejado tentar por el ansia de poder, pero capaz de rectificar. Una figura más compleja que los villanos de una pieza de otros comics de la época. Y por si eso fuera poco, los autores dan una vuelta de tuerca y Zorglub reincide en el siguiente álbum, rehaciendo su imperio a base de vender jabón en Hispanoamérica, concretamente en Chiquito. (Los protagonistas ya conocían Palombia, pero aquellos lectores de Spirou ardilla no habíamos leído aún "El dictador y el Champiñon").En este caso, el error de traducción fue más flagrante aún, pues "L'ombre de Z", se tradujo por "El hombre de Z" en lugar de "La sombra de Z". (Hay que decir que en este caso, Mundis rectificó y reconoció este fallo de 1º de francés). Grijalbo, después, la llamó "El retorno de Z", pero persistió en la traducción del primer álbum como "Z como Zorglub".
Pues nada, que cincuenta años no son nada para un clásico de este calibre, y que estos álbumes permanecen, a mi modo de ver, de lo más frescos y totalmente vigentes. Y qué mejor excusa que este 50 cumpleaños para releerlos!


















ZILEF SOÑAELPMUC, BULGROZ!!!!











lunes, 1 de junio de 2009

SPIROU Y FANTASIO: LE GROOM VERT-DE-GRIS, por Schwartz y Yann







































Recientemente, dentro de la colección "UNE AVENTURE DE SPIROU ET FANTASIO PAR...", de DUPUIS, de ha publicado el álbum "LE GROOM VERT-DE-GRIS", con dibujos de Olivier Schwartz y guión de Yann.
La colección está dedicada a ofrecer la visión del personaje de Spirou por distintos autores. Cada uno de ellos experimenta con él a lo largo de un sólo álbum, sin voluntad (en principio) de continuidad. Este esquema propicia obras singulares como la que nos ocupa.
La historia se desarrolla en 1942 durante la ocupación de Bélgica por los alemanes. Spirou trabaja como botones en el Moustic, un importante hotel de Bruselas, en el que se reúnen los más importantes oficiales del ejército nazi. Este hecho hace que su amigo Fantasio le acuse de colaboracionista. Pero Fantasio no sabe que, en realidad, Spirou es un activista de la Resistencia,un verdadero agente, que pasa información por radio sobre los planes de los alemanes. A su vez, Fantasio es acusado también de colaboracionista, por trabajar en Le Soir. (diario en el que , por cierto, trabajaba Hergé en aquella época, por lo que sería blanco él mismo de acusaciones similares). Esto crea una ruptura entre los dos héroes, que sólo se resuelve al final. Al principio del álbum se nos presenta a los personajes y el ambiente de la Bruselas ocupada, y a lo largo del desarrollo de la trama, ésta se va enriqueciendo con detalles y anécdotas relacionados con lo que fue la vida cotidiana durante la ocupación, además de multitud de guiños a los conocedores del comic belga de aquella época. Las referencias a Tintín son abundantes, desde la aparición de secundarios de la saga, como el doctor Müller, a extras que aparecen en segundo plano (Sakharine comprando la maqueta del barco Unicornio, Milú junto a un cubo de basura con una lata de cangrejo dentro, o el propio Tintín mezclado entre los periodistas).

 La imagen del mercado de las pulgas que ponemos por aquí es un buen ejemplo. (En ella aparce el propio Hergé tomando notas, y Celestino Panza robándole la cartera). Por Bruselas pululan también otros personajes de Hergé (Quick y Flupke, Jo y Zette) y deVandersteen.(Gracias a Laurent del blog "Blake, Jacobs et Mortimer" por la imagen). Uno tiene la sensación de que el telón que corrió Hergé, hablándonos del tesoro de un pirata mientras sucedía todo aquello, se descorre de repente para mostrarnos la Bruselas de los 40 en toda su crudeza: el hambre, la represión, los bombardeos...

El estilo de dibujo, muy de línea clara, recuerda mucho a Yves Chaland y se adapta prefectamente a lo que se quiere contar. En cuanto a los personajes de Spirou y Fantasio , a pesar de la temática más realista y compleja de lo que fueron las historietas clásicas de estos personajes, se nota un esfuerzo de los autores por no perder el tipo de humor característico de Spirou, concretamente, creo, de la etapa de Franquin. A mí recuerda a "Spirou y los herederos", cuando Fantasio inventó el fantacóptero; en esta aventura se muestra también su afición por los inventos extravagantes.(Que al final acaban resultando útiles).En la imagen le vemos, por cierto ,delante de un cartel que es otro de los muchos guiños tebeófilos que hay en el álbum, un homenaje a Blondin y Cirage, de Jijé.
















El título hace referencia al color del traje de botones de Spirou, adaptado al color de los uniformes nazis; hasta el fin de la ocupación no recuperará su rojo habitual.

En fin, un álbum delicioso, estéticamente impecable y que se lee de un tirón, además de todo un homenaje al propio personaje de Spirou y a la BD clásica en general.

jueves, 26 de marzo de 2009

fallece Salvador Vázquez de Parga



ha fallecido Salvador Vázquez de Parga, uno de los grandes teóricos de la historieta y de la cultura popular de este país. Autor de obras tan importantes como Los comics del franquismo (Planeta, 1980), las monografías sobre Alex Raymond, Emilio Freixas y Harold Foster que editó Toutain, o Los tebeos de aventuras en 200 portadas (Glénat, 1999) y de centenares de artículos en revistas.
Desde aquí quiero rendirle homenaje, recordando su artículo "Franquin, Spirou y compañía"que en su día escribió en el número 5 de la revista CAIRO, y que figura entre esos cuatro o cinco escritos sobre historietas que más huella me han dejado a lo largo de los años. A continuación reproduzco íntegramente el texto de aquel espléndido artículo. ¡Hasta siempre, maestro!


Franquín, Spirou y Compañía
Autor: Salvador Vázquez de Parga© Norma Ediorial, 1.982ISBN 84-85475-08-9
Este articulo fue publicado originariamente en la revista CAIRO número 5.El fantasma de Tintín flota insistentemente sobre las páginas de esta revista desde su primer número. Tintín, como personaje y como semanario infantil, ha tenido en Europa su más encarnizado rival en Spirou, y hasta el momento pocos se han ocupado aquí de Spirou. Quizá todo viene de que mientras nuestro país ha gozado desde los años 50 de la presencia continuada del niño bobalicón de los pantalones de golf y el pelo tieso, y con él han crecido varias generaciones, Spirou, el botones listo del flequillo levantado y los botines blancos, ha pasado fugazmente por estas latitudes en varias ocasiones, sin llegar a asentar definitivamente sus reales. Y, sin que sirva en absoluto de menosprecio para el primero, algunos prefieren al segundo.
Es comprensible, sin embargo, que Spirou no haya ocasionado en la juventud española tan abundantes neuras como Tintín. Y no es porque no haya creado a su alrededor un universo mágico y maravilloso al menos tan atractivo como el de éste. Seguramente su ausencia le ha perjudicado, y sólo en los últimos anos sesenta, cuando sus álbums podían encontrarse en las librerías, consiguió cierto número de fans. Después, sus aventuras publicadas en revistas como Strong, Cavall Fort o Spirou, no despertaron demasiado interés, porque sólo la completa lectura de cada historia, como una unidad, en la forma de álbum o comic-libro en que está concebida, permite la captación de ese mundo fascinante, del espíritu de Spirou y de los fantásticos detalles de sus hazañas.
Y si decir Tintín equivale a hablar de Hergé, la idea de Spirou no puede desligarse de Franquín. Franquín, sin embargo, no creó a Spirou. Otros antes que él, le habían infundido vida. Pero Spirou es Franquín, porque ni Rob-Vel ni Jijé, sus antecesores, le dieron el aspecto y la personalidad con que le conocemos, su aspecto y su personalidad definitivos.
Todo empezó en 1946. Entonces el joven Franquín se dedicaba a los dibujos animados y de vez en cuando publicaba además algún dibujo en la revista Le Moustique bajo la influencia, como todo dibujante belga que se precie, del maestro Hergé. Spirou, nacido en 1938 en el semanario al que da nombre, había sido transferido desde la guerra a otro gran maestro del cómic belga, Joseph Gillian, alias Jijé, y un buen día éste, cansado del personaje, decidió dedicarse a otros menesteres dejando la mascota de la revista en manos de ese recién llegado que se llamaba André Franquín. Al principio, éste intentó seguir el estilo gráfico de su antecesor, pero en seguida se despegó de él sin desdeñar por ello su influencia.
Spirou era entonces el pequeño botones de la casa editora de su propio semanario, protagonista de aventuras no demasiado largas y no demasiado interesantes. Casi desde su nacimiento colocaron a su lado a una ardilla llamada Spip, y, en tiempos de Jijé, se le añadió un compañero, Fantasio, joven reportero del periódico de Spirou. Con el tiempo, Spirou y Fantasio formarán la pareja perfecta; sus caracteres se complementan y ambos comparten el papel protagonístico sin subordinación de uno a otro, aunque Spirou sigue siendo el originario titular. Franquín asume los personajes y crea a su alrededor un mundo extraordinario y sugestivo que marca su verdadera personalidad, un ambiente maravilloso y fascinante del que ya nunca podrán sustraerse, y cuando abandone la serie en 1968, irremisiblemente Spirou y Fantasio se precipitarán por un pronunciado declive al no hallar en ese mundo, ya desaparecido, en el espíritu y el soplo de Franquín, una base firme para asentar su aventura.
De su mente y de su pluma salió todo el universo de Spirou y Fantasio. El fue quien dio a los héroes su completa imagen actual: comenzó por trivializar la profesión de Spirou convirtiéndolo en solo un joven aventurero, aunque conservando, eso sí, el uniforme que le había caracterizado. El creó a Pactme Héggésippe Adelard Ladislas, conde de Champignac, noble arruinado, micólogo e inventor de las píldoras Camaleón, capaces de variar un número infinito de veces la pigmentación de la piel, del Metomol, un vapor que licua los más duros metales, del gas soporífero, cuyos efluvios pueden dormir a todos los habitantes de una ciudad, y de tantos y tantos prodigios de laboratorio. Y naturalmente fue también quien imaginó todo el pueblo de Champignac, con el castillo del conde, con su alcalde ególatra y discurseador, con M. Dupilon, el omnipresente borrachín, con el granjero Gustavo y con todos los personajes episódicos que dan vida a la pequeña ciudad de la campiña. Allí se desarrollan muchas de las aventuras de Spirou, allí acuden casi siempre los malvados que quieren raptar o aniquilar a su amigo el conde. Pero en múltiples ocasiones Spirou y Fantasio se trasladan a otros lugares, al corazón de África, a un ignoto país centroeuropeo, a la India misteriosa o a Palombia, situado en las selvas sudamericanas. Es precisamente en Palombia donde Spirou y Fantasio encuentran al Marsupilami, probablemente el más genial de los hallazgos de Franquín. Como se sabe, el Marsupilami es un extraño animal, un fenómeno de la naturaleza, mezcla de simio, felino y marsupial, de piel amarilla moteada de negro y larguísima cola que admite usos muy variados; es anfibio y emite un extraño sonido que se traduce onomatopéyica mente por "Huba";, e incluso en una ocasión se le concedió el don de repetir las últimas palabras que había oído. Un animal extraordinario que dio pie a Franquín para concebir una de las más bellas fábulas animalescas, "El nido de marsupilamis", la poesía hecha cómic como sólo podía entenderlo un poeta e historietista fuera de lo común.
Por lo demás Spirou es aventura, pero aventura humorística. Sus guiones están extremadamente cuidados por el propio Franquín y sus colaboradores. Una aventura plagada de gags ingeniosísimos, de fantasía y realidad, de ternura e inocencia, de parodia y caricatura, y siempre con cierta tendencia a lo absurdo, a la sátira y a la ironía. Pero en definitiva, aventura que potencia la libertad de nuestros héroes para luchar contra la injusticia, contra los malos si es que malos puede llamarse a sus antagonistas. Porque en el mundo de Spirou, en el mundo de Franquín, el mal integral no tiene cabida; por eso los malvados, sus oponentes, son solamente grandes fracasados movidos por la envidia, por la ambición o simplemente por el ansia de destacar o de mejorar. En el fondo son sólo unos infelices con terrible apariencia, poca conciencia y mala suerte. Antológica es en este punto la aparición del verdugo Kilikil que tortura a Fantasio escribiendo sobre una pizarra con una tiza chirriante. Y curiosamente los nombres de los grandes malvados, de quienes en algún momento fueron enemigos de Spirou, tienen la Z como inicial nefasta, rememorando en sentido contrario el famoso signo de El Zorro. Así Zabaglione, el director de circo que quiso robar el Marsupilami, Zantafio, el primo malo de Fantasio que llegó a ser dictador de Palombio (cuyas traducciones al catalán y al castellano fueron retiradas precipitadamente del mercado) y Zorglub, el compañero de estudios de Pacomio de Champignac, frustrado por su soledad y creador de un imperio clandestino.
Pero el atractivo de las aventuras de Spirou no sólo reside en el interés que emanan sus divertidos guiones. Estamos ante una atmósfera especial, ante un clima de irrealidad y maravilla que sólo puede ser captado por el dibujo. Y Franquín en esto se revela desde el primer momento como uno de los artistas de mayor talla del cómic europeo. Lógicamente, en los años que dedicó a Spirou su estilo evolucionó notablemente, y cada paso de esa evolución suponía un nuevo logro en su técnica narrativa, un perfeccionamiento en su grafismo, un nuevo componente de su personalidad creadora. Su medio es, desde luego, la caricatura, una caricatura al principio simple y sencilla que sigue las influencias de los grandes maestros belgas. Pero a medida que Franquín se confía al medio, la caricatura se expande, se amplía y abarca absolutamente toda la historieta, porque Franquín, hábil creador de ambientes, caricaturiza también éstos con su pluma y distorsiona la realidad de las cosas, de los objetos, de los animales, exagerando cada vez más sus rasgos esenciales exactamente pormenorizados.
Uno de los mayores atractivos de sus comics es precisamente esa caricatura ambiental, la caricatura de las calles, de las casas, de las señales de tráfico, de los parques, de los muebles, de los decorados hasta en sus menores detalles. Porque esa es una manera de aprehender las cosas: describiéndolas gráficamente de manera minuciosa y a la vez exagerada. Notable es su caricatura de automóviles practicada después por muchos dibujantes belgas; no se trata de inventar tipos de coches ni de dibujar automóviles de memoria; se trato de caricaturizar los modelos reales que se hallan en el mercado, los nuevos y viejos modelos que circulan diariamente por las carreteras, sin que ello sea obstáculo para la invención de tipos súper avanzados, como el turboauto de Fantasio o de ingenios aéreos desconocidos si conviene a la narración. Y esa caricatura se extiende si es necesario a los modelos de aviones, de embarcaciones y de máquinas y artefactos de cualquier clase. Es realmente una pintura naturalista de las cosas, distorsionada sólo por la genial visión caricaturesca de Franquín.
Y, ?qué decir de las caricaturas de animales? Franquín sabe poner en ellas toda su ternura, todo su cariño y todo su candor. Y no sólo en los animales obligados: en el Marsupilami, único fruto de su imaginación en este terreno, en Spip, un poco abandonado desde que nació el anterior. También en los que capta ocasional o casualmente. Un perro, una vaca, una gallina, son tan graciosos y sugerentes como una fábula clásica.
A partir de Franquín son muchos los historietistas franco-belgas que han practicado la caricatura de los objetos. Porque Franquín hace ya años creó escuela, la que ha venido a llamarse escuela de Marcinelle, adoptando el nombre de la ciudad donde se edita el semanario Spirou. Muchos artistas coetáneos suyos se han dejado influir por su exuberante estilo siempre cambiante, siempre en pleno desarrollo sin perder la línea fundamental. Algunos lo han asimilado derivándolo hacia directrices personales, otros, peor dotados, han seguido paso a paso la propia evolución del maestro.
La línea clara, típicamente belga, que en un principio cultivaba Franquín fue oscureciéndose con el tiempo al aceptar el claroscuro como componente de su lenguaje, Pero sólo en los últimos álbums de Spirou se deja notar esta variación, porque con la penúltima aventura de Spirou, termina Franquín una etapa de su vida y de su arte para comenzar otra más vigorosa y seguir evolucionando hacia una meta desconocida.
Poco a poco Spirou iba apoderándose de Franquín. Y Franquín no quería perder su libertad de artista y convertirse en un esclavo de Spirou. Para evitarlo creó nuevos personajes, dibujó nuevas historias. Primero fue Modeste et Pompon, un retrato de costumbres al modo americano con el estilo propio de los belgas. Es sin duda la obra menor de Franquín, que apareció bajo su firma entre 1955 y 1959 en el semanario Tintín. Los gags autoconclusivos limitaban la riqueza de los decorados y la fantasía de la aventura. Su mundo era menos personal y menos atractivo que el de los otros personajes quizá por hallarse más cercano a la realidad cotidiana.
Y en 1957 la bomba Gaston. Gaston Lagaffe permite a Franquín desarrollar esas ansias de libertad que Spirou empezaba a coartarle y se convierte en una especie de vía de escape por la que paulatinamente van deslizándose sus neuras, sus fantasmas, sus obsesiones. Por su propia naturaleza los gags de Gaston aparecen también en forma autoconclusiva y nunca se han ligado en una historia más extensa. Pero es lógico, porque Gaston es un antihéroe y tal no puede protagonizar una aventura. Gaston es el muchacho de los recados de la redacción de Spirou y en ella se ha construido un mundo limitado. Es vago, inteligente, ingenuo y realmente tiene mala pata. Posee un gato loco y una gaviota amaestrada que conserva en la oficina, y es dueño de un Ford T que últimamente, para ahorrar combustible alimenta con gasógeno. Constantemente desarrolla su ingenio inventando extraños artefactos que le permitan trabajar menos; algo así como los inventos TBO modernizados. Lo que suele ocurrir es que en último momento algo falla. A Gaston esto no le importa demasiado porque en realidad a quien perjudican sus fallos es a los demás a las personas que se hallan a su alrededor que cada vez son más numerosas. En este caso Franquín suple la monotonía del escenario con la aparición de personajes nuevos a cual más pintoresco. Caricaturizados en su físico y en su carácter, los personajes de Gaston desfilan por la redacción de Spirou para ser víctimas inocentes de las meteduras de pata del joven meritorio. Fantasio era al principio su superior inmediato y, en compensación, Gaston asomó esporádicamente en alguna aventura de Spirou. El mundo de Gaston, con todo el simbolismo que ello encierra, se expande hacia su interior ensanchando incesantemente la aparente estrechez de sus límites. Y esto sí es un verdadero desafío a su autor que ha de utilizar toda su fantasía para poder llegar a las más disparatadas situaciones.
Gaston ha sido quizá el personaje preferido de Franquín porque es su propia caricatura, no lo ha heredado de nadie, como ocurrió con Spirou, y lo ha modelado a su antojo. Y una vez abandonado Spirou, volcó en Gaston toda su voluntad. Por eso en Gaston se detecta mejor la evolución última del arte y del alma de Franquín, su pérdida de la ingenuidad y el inicio de su pesimismo. El grafismo adquiere más y más relieve, las manchas negras cobran importancia, los trazos se multiplican en una especie de caricatura del barroquismo. Los fantasmas de Franquín van apareciendo: los monstruos, las siluetas negras, el obispo revestido que pasea por algunas viñetas, todo lo que marcará su última etapa.
Porque Franquín en 1973 se encontró a las puertas de la muerte, víctima de un infarto, y esto hizo cambiar sus perspectivas del mundo y de la vida. Un cambio que aparece evidente en su obra. Franquín deja entonces de ser un niño y duda de si lo que le rodea vale la pena, de si el camino recorrido sirvió para algo. Se vuelve pesimista, pero no por ello pierde su alegría, lo que ocurre es que ahora se ríe de otras cosas, su humor es más profundo y menos candoroso.
Y sin abandonar a Gaston, en 1977 se lanza a una nueva empresa. Junto con el guionista Yvan Delporte, intento, dentro de Spirou, un periódico distinto donde cada colaborador se expresa libremente sin la censura del editor. Allí se inician las Ideas Negras y allí Franquín pone de manifiesto una vez más su genio en una cosa tan simple como es el rótulo del periódico, +Le Trombone Illustré;, cambiante en cada número. Ya anteriormente la viñeta semanal que ilustraba la portada de Spirou para presentar al personaje de la semana, había sido elocuente; en ella las obsesiones de Franquín afloraron paulatinamente, si bien pasaron desapercibidas a gran número de lectores. Nuevamente en ella los monstruos, los personajes extraños, deformes o terroríficos hicieron su aparición periódica. Unos monstruos que Franquín aumentará y adornará en dibujos no comerciales realizados para fanzines y recogidos luego en un volumen.
Y finalmente, hasta ahora, las Ideas Negras. De Le Trombone Illustré pasaron a Fluide Glacial, la revista de Gotlib. Las Ideas Negras son lógicamente ideas humorísticas, humor negro puro. Pero a la vez las Ideas Negras introducen una nueva técnica gráfica basada en las manchas. Con el antecedente de las antiguas siluetas, Franquín adopta las figuras en negro dibujando sobre ellas los detalles en blanco, lo que les confiere una sensación de relieve que las siluetas no tenían. Naturalmente el sistema admite múltiples variantes. Había sido ya ensayado en Gaston. Pero sobre todo la técnica del negro ha significado una vez más un portentoso avance en el arte de Franquín que ahora ha terminado de revelar esas grandes facultades que sólo unos pocos poseen. Con una simple mancha negra Franquín se expresa a voluntad, porque le basta esa mancha negra, informe a veces, para hacernos ver en ella lo que quiere. La propia mancha tiene en sí misma significado, expresión, acción e incluso sentimientos.
¿Qué más puede esperarse de Franquín, creador de ilusiones, maestro de fantasías y uno de los más grandes artistas que el cómic ha tenido?

miércoles, 25 de marzo de 2009

"GINGER", por Jidéhem







Algo oscurecida por la gran sombra del genial Franquin, está la figura de Jidéhem, colaborador del maestro durante años. Su intervención como responsable de los fondos en la serie Spirou y Fantasio arranca en "El prisionero de Buda" (o "el prisionero de los 7 budas", según las traducciones). A diferencia de otros casos, como el de Bob de Moor en Tintín, su firma sí aparece en los álbumes en los que colaboró. Su participación fue importante también en gran parte de la serie "Gaston Lagaffe". Tenía una especial habilidad para dibujar automóviles, como prueba su serie documental automovilística "Starter", en la que colaboró con Delporte. Eso nos hace pensar que probablemente El turbo-tracción , el Super Quick, el zorglóptero y otros emblemáticos vehículos de la serie Spirou y Fantasio salieron de su pluma. Sólo por esto, y por su colaboración con Walthéry en la serie "Natacha" ya merecería una mención muy especial. Pero además, Jidéhem fue prolífico en obras propias.

De ellas, lo que más nos ha llegado a España son las historias de Sofía (Sophie), andanzas de una niña muy dada a meterse en líos que conoció bastantes aventuras. Estas historietas siempre me han dejado un poco frío. Supongo que sus argumentos y la corta duración de sus historias han hecho que nunca me enganchara a ellas. Luego he sabido Jidéhem creó a Sofía huyendo de la censura de la época, que representaba un problema para compañeros como Tillieux, del que ya hemos hablado aquí, por el carácter policíaco y a veces violento de sus aventuras. Antes que Sofía, Jidéhem había creado una serie llamada Ginger, con un tipo de dibujo algo más realista que el de Sofía y que tiene más que ver con ese mundo del thriller policíaco de Gil Jourdan o Felix.Tras publicar dos álbumes de Ginger en la revista Heroïc Albums, Jidéhem ficha por Dupuis, la cual no le encargará nuevas aventuras de Ginger, por los motivos que hemos contado, hasta finales de los 70.
Ginger es un detective que se ve mezclado en asuntos oscuros, con potencias extranjeras de por medio y tipos peligrosos que crean armas sofisticadas y definitivas, similares al Axel Borg de Lefranc.Tiene una eficaz compañera, que no se para en barras, que da un contrapunto de desenfado a las historias y que recuerda bastante, tanto físicamente como por su arrojo, a la azafata Natacha(ver imágen de la página), personaje en cuyo dibujo, como hemos comentado, intervino también Jidéhem. No hemos tenido ocasión, que yo sepa, de conocer a Ginger en lengua castellana, por lo que su lectura es una atractiva asignatura pendiente para la mayoría de nosotros.

jueves, 5 de marzo de 2009

trabajos publicitarios y de ilustración
















Muestro aquí unos cuantos trabajos que por H o por B me han ido saliendo para agencias de publicidad. Alí y Fombra fueron unos personajes que creé para la Compañía de Alfombras de Europa y Asia. Aunque no conservo la tira original, recuerdo que la alfombra se cabreaba, porque el acompañante dudaba de que fuera auténtica, de fabricación artesanal. El árabe de atrás era expulsado por una maniobra a mala leche de Fombra y caía al vacío. Para este mismo cliente, mi hermano hizo una especie de cuento llamado , creo, Misterio en el Orient Express, con ilustraciones bastante tintinescas.(Rafa, si lo conservaras, pásamelo). Los dibujos para Yamóvil corresponden a mi etapa más "Franquin". Finalmente, hace menos tiempo he ilustrado la guía de prevención de riesgos laborales de la empresa Vinsa. Los protagonistas eran los empleados de seguridad de la propia Vinsa, que quedaron bastante más tintinescos de lo que en un principio había previsto. Al cliente, sin embargo, no le pareció mal este estilo hergeiano; le gustó, que era lo importante.