El blog de José Luis Povo

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viernes, 8 de septiembre de 2017

CINE: "Valerian y la ciudad de los mil planetas", de Luc Besson


Si atendemos a las críticas que está recibiendo "Valerian y la ciudad de los mil planetas" da la impresión que acabará en el cuarto de los trastos junto a "John Carter", con la que comparte una fría acogida —pese a ser una cinta apreciable— y el hecho de adaptar a la pantalla uno de los referentes de la saga Star Wars.

El principal mérito de "Valerian", la película, estriba en el valor y la ambición que entraña la iniciativa de poner en imágenes uno de los títulos señeros de la space-opera en pleno siglo XXI, con el público ya de vuelta de todo y cuando cada vez es más difícil alimentar el 'sentido de la maravilla' connatural al subgénero. Este campo, con un diseño de producción apabullante, es donde más brilla la película, que aparte, de lógicamente, remitir a las ilustraciones de Jean-Claude Mézières, nos recuerda en algún pasaje a las viñetas de Caza o Moebius, puliendo así su aspecto de ciencia ficción a la francesa, con el aroma BD que se le presupone.

Luc Besson, cuya carrera ha prestado atención a la BD, recuérdese "Adele y el misterio de la momia" o "El quinto elemento", tan Metal Hurlant, acierta a la hora de mostrar la space-opera como una viva, vibrante, rama de la ciencia-ficción. Le falta, como a la adaptación de Tardi con "Adele..." cierto punch, más gancho para atrapar al espectador en la trama. Como principal defecto, obviamente, la pareja protagonista, no sólo por su edad, visiblemente más jóvenes que el cómic original, se supone que para cortejar a la platea contemporánea —aspecto que en cierto modo se comprende—, sino por la falta total de química entre ellos, no digamos ya del carisma que requiere la empresa. Además, la soltura, la frescura, que se respira en la relación entre Valerian y Laureline en el cómic de Christin y Mézières se sustituye por un esquema de lo más trillado: se confía todo ello a una propuesta de matrimonio en los primeros minutos, petición de mano que se va renovando periódicamente, tratando así de cohesionar el metraje y la tensión entre ambos. Una pena, máxime procediendo el guión original de un autor de la talla de Pierre Christin, al que además de las aventuras intergalácticas de Valerian le debemos obras como "Las falanges del orden negro" o "Partida de caza", ahí es nada. Con este material de base y la capacidad para recrear este universo, cabría desear que el film se convirtiese en el primero de una saga, para que el nombre de su productora, Europa, fuese sinónimo de un modelo de ficción diferente a los que provienen del otro lado del Atlántico, con personalidad, con brío, una alternativa necesaria para demostrar la capacidad de la cultura europea y plantear un futuro en el que mirarnos.

viernes, 2 de septiembre de 2011

TINTIN visto por el joven MEZIERES

Hoy quiero compartir aquí un documento, o mejor dicho dos, que en su día me llamaron la atención y que desde entonces están en mi recuerdo, pero que quizá algunos no conozcáis.
En el libro de Benoit Peeters "Le Monde d´Hergé" aparecen dos imágenes que, si bien están en apartados diferentes del libro, no es difícil relacionar entre sí. En el capírtulo dedicado a los pastiches, Peeters nos ofrece esta delicioso extracto de un comic apócrifo de Tintín realizado por un jovencísimo Jean-Claude Mezieres (contaba entonces 15 años). Después, cerrando el libro, en el apartado dedicado a la correspondencia mantenida por Hergé, aparece una carta escrita por él con el membrete de los estudios, dirigida a Mezieres. En ella habla de que ha recibido su historieta (titulada "La gran persecución") y resalta sus aspectos positivos, para al final señalar que aún el trazo y el estilo del dibujante son inmaduros, animándole a seguir e informando de que ha hecho llegar ese material a una persona del Journal Tintin.

No me es dado saber qué resultado inmediato tuvo esa gesión, pero lo cierto es que Mezieres llegó a triunfar con su serie Valerian, agente espacio temporal, en la cual hace gala de un gran talento y que ha dado la vuelta al mundo.

Todo esto me induce a una serie de reflexiones sobre el oficio de dibujante de comics. En primer lugar, me parece un ejemplo de firme determinación por aprender, viendo el  gran salto cualitativo que llegó a dar Mezieres desde los 15 años hasta las deslumbrantes planchas de su Valerian. En el fondo de esa determinación, en mi opinión, está el íntimo convencimiento de llevar dentro un dibujante de comics y de que uno es portador de un talento que ha de desarrollar y pulir.

La segunda reflexión es sobre estar en el momento preciso en el lugar adecuado y sobre el valor que pueda tener en un chaval de 15 años que empieza a dibujar una carta como la que aquí reproducimos, con el membrete de los estudios y la firma de puño y letra del maestro Georges Remi, animándole a continuar. Yo creo que debió ser un espaldarazo muy fuerte y, aunque, por lo que sé, Mezieres empezó colaborando en Coeurs Vaiillants y no en Journal Tintin, sólo el ánimo que pudo insuflar en él la carta debió ser determinante en su vida. En este punto, no puedo por menos que establecer un paralelismo con mi propia biografía, parecida a al de Mezieres hasta la adolescencia y completamente divergente de los 17 años en adelante.Y me pregunto¿Todo habría cambiado para mí si hubera tenido un estímulo como ese?.