El blog de José Luis Povo

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viernes, 9 de enero de 2026

Esqueixos, de Toni Benages i Gallard



Toni Benages i Gallard ha consolidado una carrera en el cómic que alterna colaboraciones en la revista Petit Sapiens con la aparición regular de ambiciosos álbumes, caso de Les extraordinaries aventures de Francesc Pujols y su rotunda continuación, El cercle de Loplopal tiempo que mantiene en paralelo una trayectoria como ilustrador.



En esta última faceta, ha ganado peso su papel como portadista, una suma, al fin y al cabo, de dos pasiones que le ha aupado como una figura reconocible en el panorama editorial hasta el punto de propiciar una exposición en torno a ese apartado de su obra, Toni Benages i Gallard: Literats il·lustrats.

Su último trabajo, Esqueixos, profundiza de alguna manera en ese maridaje entre dibujo y literatura al adaptar al cómic cinco relatos procedentes de la narrativa en catalán de corte fantástico, una vía que ya había explorado en formato largo con un clásico de la talla de Joan Perucho y su Llibre de cavalleries. En este caso, Benages se disocia de sus dos guionistas habituales, Sebastià Roig y Julià Guillamon, para acometer la traslación en viñetas de estas narraciones que, como esquejes, han germinado al nutrirse de una tradición autóctona, e irrumpido en la superficie dispuestas a demostrar vida propia.

Para esta operación, Benages propone un formato de antología que tal y como subraya en el prólogo—  reivindica aquellas memorables revistas de cómic de género pretéritas, como 1984 o Creepy. Al igual que las historietas que aparecían en sus páginas, Benages concluye cada historia con un golpe de efecto final que aturde al lector con una macabra revelación, teñida de mayor o menor crudeza según el caso y amortiguada en ocasiones por un velo socarrón. 

La antología se inicia con «Vies», donde alterna las vistas generales de unos raíles y de una masía azotada por la nieve con el conflicto desarrollado en su interior entre sus dos ocupantes, íntimo, susurrado en planos cortos, para alejarse luego y descubrir, en pavorosa objetividad, la dura realidad, superpuesta con la otra vía narrativa, la del ferrocarril, y en la que el pitido del tren sustituye al grito de horror en lograda aliteración.


La historieta anterior, basada en un relato de Elisenda Solsona, deja paso a una adaptación de Ferran Garcia, «Vulgata», leyenda rural virada al splatter en la onda folk horror en boga. 


Sobre un original de Eva Espinosa nace «Conte», la única historieta en la que Benages aplica el color y que, en clave de humor, subvierte y pone en solfa la utilidad de los cuentos y dichos populares a partir de una variación sui generis de la Caperucita roja que recogiese por escrito Perrault en el siglo XVII.


Por último, «L'atracció del parc», según un relato de Carme Torras, presenta cómo la automatización troca un sueño pueril en una pesadilla futurista, mientras que «Nosaltres, els feliços», sobre un relato de Roser Cabré-Verdiel, también alerta del ensimismamiento, esta vez colectivo, ante una tecnología que ha hipotecado el porvenir; coda, en definitiva, más pertinente, todavía y por desgracia, que los abanderados por aquellas revistas canónicas y con la que Toni Benages despliega su oficio y adapta con éxito la literatura fantástica contemporánea.

domingo, 10 de abril de 2022

El cercle de Loplop (Males Herbes), de Sebastià Roig y Toni Benages i Gallard

 



El dibujante Toni Benages i Gallard está convirtiéndose en una de las firmas más reconocibles, y exitosas, del reciente cómic catalán. Con el guionista Julià Guillamón realizó La joia de viure y Llibre de cavalleries, basado este último en la novela homónima de Joan Perucho.
Sebastià Roig es otro de los guionistas con los que Benages suele hacer tándem. Juntos firmaron el ameno álbum de corte juvenil Narcis Monturiol i les pedres de l'infern y Les extraordinaries aventures de Francesc Pujols, que había aparecido previamente en la revista La cripta
El carácter episódico de Les extraordinaries aventures de Francesc Pujols no ocultaba la tremenda energía que desprendían las viñetas y la atracción inherente al universo que proponía. Ambientado en los años 20 estaba plagado de referencias, desde locales a universales, de la cita culterana a la cultura popular. (Pincha la imagen para ampliar)

La continuación que estaba reclamando se ha cristalizado en un segundo álbum, El cercle de Loplop, ya con Una aventura de Francesc Pujols a modo de subtítulo. La acción arranca unos meses antes de que se proclamase la Segunda República. Como en la anterior entrega se suceden las citas a personajes del pasado, caso del propio protagonista, Francesc Pujols, filósofo fallecido en 1962, pero también Cambó e incorpora nada menos que a Gómez de la Serna como un trastornado fetichista.

Lo que sigue es una vertiginosa sucesión de crímenes en torno a una misteriosa maleta que aparece en portada. Los protagonistas, como el propio lector que adopta su punto de vista, no pueden sino tratar de sortear todos los peligros que les van saliendo al paso, desbordados, en suma, por los acontecimientos. Ecos herméticos y esotéricos se adueñan de la parte más enigmática de la trama debida a Sebastià Roig, el cual se declara seguidor del guionista Grant Morrison y su Doom Patrol
                            

El dibujo de Toni Benages alcanza en este título el cénit de su carrera. Con un dominio total de la figura, destaca, no obstante, por la capacidad para reconstruir una época: entre las localizaciones, distintas estancias del Ritz de Barcelona, las Ramblas, la Torre de les Hores sita en Martorell, la visión del Barrio Chino de la Ciudad Condal o dos escenarios bien curiosos, el Teatro Circo Barcelonés, que permanecería casi un siglo abierto hasta su cierre en 1944, o el mítico Cabaret La Buena Sombra. En definitiva, se reconstruye una Barcelona alternativa, con aroma de cabaret y tugurio de dudosa reputación con una serie de individuos extravagantes que deambulan en pos de arcanos secretos.
                         

Hay guiños a Hergé en las guardas del álbum, pero el trazo de Benages se demuestra autónomo y maduro. En cierto modo, esta obra pone de relieve la figura de Francesc Pujols como personaje y apunta que puede seguir creciendo, a la par que consolida la carrera de sus respectivos autores.