El blog de José Luis Povo

El blog de José Luis Povo

domingo, 11 de noviembre de 2012

Análisis: LA LINEA CLARA: QU’EST CE QUE C’EST?



Llevamos unas semanas con nuestro ciclo sobre la línea clara y ya iba siendo hora de que tratásemos de preguntarnos qué demonios es eso de la línea clara o qué se ha venido entendiendo generalizadamente por línea clara. En las próximas líneas trataré de aproximarme a este concepto, a través de algunos ejemplos y referencias varias.
El término" línea clara" fue acuñado por el dibujante holandés Joost Swarte en 1977, con motivo de la exposición “Tintin” en Rotterdam, para designar un determinado modo de hacer historietas caracterizado por su claridad tanto en el guión como en el dibujo. El paradigma era Hergé, pero el término fue creado muchos años después de la creación de Tintín; es más, para entonces el reportero del mechón ya había conocido todas sus aventuras (sin contar la inacabada “el Arte Alfa”).
Después de que haber sido puesta más o menos en tela de juicio en los años 60, la línea clara recupera su “carta de nobleza” en los 70-80, con autores que renuevan sus principios y su estética. En esa época existía una corriente que trataba de recuperar los elementos esenciales que se encontraban presentes en Tintín y en otros comics clásicos. Las palabras “línea clara” sirvieron en ese momento histórico para aglutinar a toda una generación de nuevos autores, diferenciándose así de otras corrientes que existían entonces dentro del comic y contribuyendo a dotarla de una identidad propia. Dentro de esa corriente, además del mencionado Swarte, se encontraban una serie de dibujantes, de los que hemos venido hablando estos últimos días, dibujantes como Ted Benoit, Floc’h, Yves Chaland o Alain Goffin.

En España ,esta corriente, tal como hemos visto en los artículo dedicados a CAIRO y a la línea clara española, experimentó un notable impulso en los ochenta, con autores como Daniel Torres, Sento, Mique Beltrán, Micharmut, Pere Joan, Sacaramuix, Carles Rubio, Roger, Montesol y un largo etcétera. Podemos encuadrar, con matices, a estos artistas en la línea clara, a la que aportaron unas importantes dosis de modernidad e innovación.
Pero tras el boom de los ochenta, este modo de hacer y entender la historieta ha seguido practicándose y podemos decir que hoy día atraviesa un buen momento. André Taymans con Caroline Baldwin ha conseguido crear una serie longeva que recoge el testigo y que ha alcanzado el reconocimiento general de público y critica. Ahí quedan también los álbumes que dibujó por Pascal Zanon de la serie Harry Dickson, todo un homenaje a Blake y Mortimer. Olivier Schwartz nos deleita desde hace relativamente poco tiempo con su estilo cercano al del fallecido Chaland. En Holanda no faltan autores de talento como Peter Van Dongen (Rampokan-Java) o Eric Heuvel (January Jones). Y la editorial suiza Paquet ha apostado por autores como Olivier Marin y Emilio Van der Zuiden, que han renovado la línea clara con un claro protagonismo del elemento femenino, o Régric, que en su “Enredados por el mini” desarrolla un trazo que recuerda mucho a Bob de Moor y al Hergé de la última época. Con un aroma que recuerda a Edgar P. Jacobs tenemos a Patrick A. Dumas, autor de Allan McBride. La línea clara ha traspasado también el Canal de la Mancha, y tiene en Garen Ewing, con  “La orquídea ArcoIris," a su principal representante en las islas británicas.

Pero volvamos a las raíces. Hergé es considerado por muchos como el primer dibujante de línea clara, siendo los anteriores precursores. Desarrolló un estilo de dibujo que fue evolucionando y que en sus inicios más tempranos se vio influenciado por varias fuentes de inspiración: tanto americanas: (a través de Winsor McCay y George MacManus, entre otros) como europeas: (Benjamin Rabier, René Vincent. y poco más tarde Alain Saint-Ogan ).Las cualidades que admiraba Hergé en Alain Saint-Ogan, creador de Zig et Puce, eran la claridad, la legibilidad, y la precisión.
Viñeta de "Bringing up father", de George Mac Manus

Plancha de Zig et Puce, de Alain St. Ogan
Hay que mencionar también la influencia del Dibujo chino, que le llegó a través de su amigo Tchang Tchong-Jen. De este arte, Hergé aprendió el gusto por el orden, la conciliación entre minuciosidad y simplicidad, armonía y movimiento.


 
Ilustración de un texto de un autor chino desconocido de la dinastía Yuan

 

Es importante señalar que el estilo de dibujo de Hergé está ligado a los orígenes de la historieta, época en la que la impresión de periódicos y revistas infantiles en las que se publicaban las tiras de historietas tenía muchas limitaciones técnicas. El empleo de una línea que delimite inequívocamente las formas está en el origen de este estilo gráfico.

Existen una serie de rasgos definitorios de la línea clara sobre los que existe un cierto consenso y señalados por el propio Hergé. Como rasgos generales, podemos apuntar una serie de conceptos como son: la limpieza, la claridad, la búsqueda en todo momento de la máxima legibilidad y  la importancia que se concede a la documentación.

Una forma de dibujar

A continuación nos referiremos a los rasgos referentes al dibujo propiamente dicho.
Las formas se definen  mediante la delimitación de su contorno por medio de un trazo negro regular, de espesor constante, el mismo para personajes, ropas, fondos, etc. El empleo de un grosor mayor en elementos más cercanos en la escena mejora la legibilidad y se emplea en Tintín, pero de una manera mucho más sutil que en otros autores. Hay una ausencia casi total de sombras, tanto propias como arrojadas. No se emplea el claroscuro salvo en casos muy puntuales.

En este ejemplo podemos ver un mismo motivo (un jinete en su caballo) dibujado a través del lenguaje de las sombras, por un dibujante que no practica la línea clara (Jijé) y a través del la línea, por el seguidor de Hergé Tibet.




Las sombras a veces ocultan cosas, por lo que para dibujar en estilo línea clara es preciso conocer mejor el objeto que se dibuja en todos sus detalles: es más descriptivo.Muestra más cosas que en una fotografía;en este sentido lo podríamos calificar de “realismo suprafotográfico”. La descrpción detallada de un dibujo de línea clara está en ocasiones más próxima a la obra de un ingeniero que a la de, por ejemplo, un pintor o un acuarelista. a continuación podemos ver dos imágenes parecidas dibujadas de modo diferente. La primera imagen  corresponde a Piroton, dibujante realista ajeno a la línea clara. Podemos ver que las masas de negro “ocultan” algunos detalles del avión. En la segunda imagen  realizada en estilo línea clara, por Régric, se aprecian cada uno de los elementos.


Las sombras existen en la realidad, por lo que podríamos decir que el dibujo de Piroton es más real. Pero el de Régric recurre a la abstracción de la línea clara para hacerlo más descriptivo.
Por último, pero no menos importante: a partir del momento en que Hergé empezó a usar el color, empleó siempre colores planos, sin efectos de sombra y luz. En este sentido, el color sirve para identificar las formas y los objetos. Hergé se refería a ello tomando como ejemplo el color del jersey de Tintín, que a su entender debía ser siempre del mismo azul. Según su concepto, un niño que ve que el jersey es siempre del mismo azul, lo entiende mejor que si cambia de color según le dé la luz.

Una forma de narrar
En cuanto a la composición general de la página, predomina la regularidad de las tiras, sin movimientos de elementos de una tiras a otras o de una página a otra.
Asimismo, se emplea habitualmente una determinada altura de tira, salvo excepciones.
Las viñetas quedan perfectamente definidas y delimitadas por un cuadro regular.
Salvo excepciones, no se emplean cartelas de texto explicativas. Este es un rasgo definitorio de los comics de Hergé que, sin embargo, se opone a la profusión de textos de apoyo en los comics de Jacobs y los de la primera época de Jacques Martin.
Otro rasgo característico del lenguaje de la línea clara es la unidad y continuidad de planos: de una viñeta a otra no existen cambios de plano (de picado a contrapicado, de plano general a primer plano, etc.) por razones puramente estéticas, pues lo que se persigue es la fluidez en la lectura de la escena. Reproducimos aquí una secuencia de Hergé, en la que esto se percibe de modo muy claro. Aunque hay un pequeño alejamiento de la cámara, siempre se mantiene el mismo plano, y la posición en la viñeta de cada espadachín es la misma.


En este otro ejemplo vemos cómo Hergé se propone que percibamos lo mejor posible el movimiento relativo de Tintín y el avión, objetivo para el cual cualquier cambio de plano perjudicaría la legibilidad de la escena.


El sentido de desplazamientos de personajes, vehículos, etc., sigue el sentido de lectura, es decir, de  izquierda a derecha. Vemos aquí una página de Tintín en la que puede verse que tanto el coche como los personajes que aparecen corriendo van siempre en ese sentido.
Una exepción interesante: en la útlima página de Tintin en el Tibet, todos los personajes van caminando de derecha a izquierda. Pero es que ESTAN VOLVIENDO. Hergé los dibuja de una forma totalmente intencionada en sentido contrario a como aparecieron cuando emprendieron el viaje (ver siguiente imagen).


El realismo de los fondos es otro elemento importantísimo, que dota de verosimilitud al contexto de la historia. El rigor documental cobra  importancia en la línea clara con el álbum de Tintín El Loto azul; a Hergé le preocupó mucho a partir de ese momento que sus historias de ficción se desarrollasen en un contexto con apariencia real. Sin embargo, perseguía la eliminación de lo superfluo para hacer más legible la narración. Por tanto, trató de alcanzar un equilibrio entre esta búsqueda de lo esencial y la necesidad de incluir elementos que contextualicen la escena.
Algunos autores han mencionado más aspectos a la hora de definir lo que es para ellos “línea clara”. Tal es el caso de Juan E. D´Ors, que elaboró un manifiesto en el que, además de puntos ya tratados aquí, incluía muchos otros. Su manifiesto constituye una referencia imprescindible; sin embargo, hay que señalar que D’Ors incluía una lista tan restrictiva de características, que sólo son cumplidas por Hergé, y en algunos casos ni eso. Por ejemplo, se hace referencia a la ausencia en las historias de temas relacionados con la marginación o la pobreza. Sin embargo, existen escenas de Tintín que se saldrían del esquema, como la de la trata de esclavos en Stock de Coque. La ausencia casi total de mujeres era otro de los rasgos del manifiesto. Esto era cierto entonces, pero hoy en día la línea clara ha abierto sus horizontes, y el incluirlo hoy como una categoría dejaría fuera de la línea clara obras que no merecen tal exclusión, como es el caso de la mencionada Margot de Marin-Van der Zuiden, así como January Jones, de Eric Heuvel o Anna Purna de Régric.

Al hilo de esto, podemos hacernos una pregunta: todas estas características que hemos mencionado ¿definen sólo a Las aventuras de Tintin? ¿ o por el contrario son comunes a todos los autores que hemos mencionado? Personalmente diría que ni una cosa ni otra. Tintin es el paradigma, la referencia que sirvió para definir una corriente en un momento dado. A partir de ahí cada autor desarrolla su estilo personal, que se distancia más o menos de las raíces. Pero hay ciertos aspectos, como la búsqueda de la legibilidad a la hora de contar una historia, la claridad,  la verosimilitud lograda a través de la documentación, etc. que vertebran en general, con sus diferentes ramas y variantes, toda esta corriente que se ha dado en llamar línea clara.

3 comentarios:

  1. Faltaba la aportación teórica, magnífica.

    ResponderEliminar
  2. Me ha encantado el artículo, muy instructivo y muy claro ;-)

    ResponderEliminar
  3. Reproduzco a contonuación el COMENTARIO DE JUAN E. D'ORS sobre el artículo, que me ha hecho llegar a través de Facebook: >>"Es una buena primera aproximación analítica personal a la línea clara. Aunque ya sabes que yo pienso que hoy no existen buenos narradores en esta corriente. Y agrego que ni siquiera existen en este momento dibujantes relevantes que practiquen ese estilo. Pese a mi admiración hacia Regric y mi amistad con el, creo es un recreador antes que un creador. Aparte, hay que ser estrictos en la delimitación del término. Chaland por ejemplo me parece mucho más en la línea Spirou que en la de Tintin. Por lo que respecta a tus alusiones a mi trabajo: 1. Cuando alguien, como yo hice en 1984, escribe un manifiesto en defensa de un movimiento e intentando definirlo por primera vez, lo hace desde una visión ideal y platonica, desde la pureza primigenia, en este caso la de Tintin y Herge. Eso no significa que otros dibujantes continuadores no puedan, no deban ir más allá dentro del respeto al canon. En mi segundo manifiesto yo propugnaba precisamente a los autores que renovaban el estilo. Ésta es precisamente la razón de mis reservas ante Regric... 2. En esta misma visión ideal romántica, yo proclamaba unas historietas donde no hubiera pobreza, enfermedad, violencia descarnada. Tu ejemplo del esclavismo en Stock no resulta convincente, porque siempre está tratado de soslayo y sin mostrar la opresión. Por esta razón Herge descartó el argumento de los Bigotudos. Por esta razón no quiso en una ocasión dibujar la lepra. Por esa razón los niños harapientos de Picaros aparecen en un plano minusculo... En todo caso,siempre prevalece el humor y el amor, hasta en las caricaturas más rígidas.3. En ningún momento, ni en mi libro ni en mis manifiestos quise abolir, Dios me libre, la aparición de mujeres en las historietas de la línea clara. En consonancia con los puntos 1 y 2 de este comentario, lo que preconizaba era buscar unas historias donde la sexualidad quedará descartada, la sensualidad perturbadora que podría afectar al trazo racionalista y calmado que se persigue en esta corriente; no olvides que la línea clara es la perfecta armonía entre fondo y forma... Lee bien mi libro. Un fuerte abrazo! Nos vemos en la presentación de tu comic.">>

    ResponderEliminar