El blog de José Luis Povo

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lunes, 5 de marzo de 2012

INSTANTES ESTELARES: 1979, SPIROU ARDILLA

Spirou ardilla 1 Reemprendemos el viaje en nuestra máquina del tiempo en 1979: la editorial Mundis publica la revista Spirou Ardilla, versión en castellano de la cabecera belga. La revista tiene distribución en España e Hispanoamérica, cuando todavía se podía pensar en los países hispanohablantes como un mercado común.

La primera portada estaba dedicada a Quena y el Sacramus, la creación de Gos que se convertiría en una de las favoritas de los lectores, como recogería una encuesta publicada en el número 46.

Glosar los 67 números de la revista o la derivación, Super Spirou Ardilla, de tan sólo 8 números de duración, excede los límites de este Instante Estelar, por lo que centrándonos en el número uno, cabe recordar:

Poussy Bill y Bolita RobaPersonajes fijos como Poussy, de Peyo, o Bill y Bolita, de Roba, entre los más característicos de la publicación.

Otras series eran Bobo, Wofi o César y Ernestina, dentro de la ortodoxia de la Escuela de Marcinelle, desplegaban el humor amable marca de la casa.

                      Ford T

Mención aparte para Ford T, de Francis y Maurice Tillieux, tan señeros como Poussy o Bill y Bolita, sólo que desarrollando gags de largo recorrido.

                     Gaston

Cierra la revista Gastón, de Franquin, mientras que se anuncia para el siguiente número El Agente 212.

Aunque familiarizados con el cómic francobelga por otras publicaciones, Spirou Ardilla supuso para muchos jóvenes lectores el contacto más estrecho que habían tenido hasta la fecha con la Escuela de Marcinelle. El hecho de que se publicase quincenalmente, la propia calidad del producto (aunque algunas series de éxito no llegasen a aparecer o se hiciesen esperar más de lo debido) representaba un pequeño hito en cuanto a las publicaciones juveniles se refiere.Sacramus Para muchos de nosotros, imágenes como la anterior, procedente de Quena y el Sacramus, se confunde con otros recuerdos y estampas familiares. Hay aspectos de la vida cultural de la época que merecen olvidarse pero ojeando los quioscos actuales creo que en ese sentido sí que fuimos afortunados. Valga esta última viñeta como homenaje.

Quena

Otros artículos relacionados en Mis cómics y más:

30 aniversario de la revista Spirou Ardilla

(Donde descubrimos ¡¡¡los primeros pasos de nuestro anfitrión José Luis Povo en Spirou Ardilla!!!)

jueves, 8 de septiembre de 2011

REVISTAS DE ENSAYO SOBRE TEBEOS

La suspensión temporal de la revista CHT, que sólo se puede comprar por correo, ha puesto de manifiesto la incertidumbre a la que se enfrentan los ensayos sobre cómic en España.
Ojalá se trate de un bache pasajero porque la calidad del proyecto está fuera de duda. Con un número uno dedicado a Mort Cinder y un número dos a Haxtur entre otros contenidos, la revista destacaba por su cuidada presentación y la profundidad y detenimiento de sus estudios, como el dedicado a La mujer del mago, de Jerome Charyn y François Boucq. Dio el do de pecho con el monográfico sobre El Príncipe Valiente, que puede consultarse on line en su página web, aunque lo recomendable es disfrutar su impecable edición impresa.
Alberto Breccia, Harold Foster, Víctor de la Fuente. Como puede apreciarse, los presupuestos estéticos no difieren en demasía de los de revistas pioneras Bang! o Sunday, referencias ineludibles en la historia del ensayo sobre cómics en España.
En activo queda la revista Dolmen Europa (Dolmen), con cuatro números en su haber de cadencia anual. Sus sumDolmen Europa 4arios analizan personajes (Dylan Dog, Diabolik, Jeremiah), revistas (TBO, Cimoc, Strong), autores (Tillieux, Manara, Gipi, Juillard), incluyen entrevistas (Walthéry), etc. Cualquier interesado en el cómic europeo debería echarle un ojo.
Aunque personalmente me gusta picar de aquí y allá (manga, clásicos USA, cómic book americano actual), la verdad es que mis gustos se inclinan sobre todo por el tebeo europeo, así que raro es el contenido de Dolmen Europa que no me interese.
Por otra parte, hay que reconocer que en general en España el gusto predominante en cuanto a cómics se refiere es americanófilo. El tebeo comercial francobelga no cuenta con buena prensa en España, ni siquiera la especializada, y se le suele tratar con displicencia, mientras que las firmas francobelgas de prestigio, aunque mejor situadas, están muy por debajo en consideración respecto del cómic indie USA, el que goza de mayor estima en España. El hecho de que ningún cómic francobelga haya ganado el premio a la mejor obra extranjera en el Saló del Cómic de Barcelona en toda su historia es bien significativo. (Y desde mi punto de vista, un error se mire como se mire).

sábado, 11 de junio de 2011

MAURICE TILLIEUX, BIOGRAFÍA ILUSTRADA

Quienes se hayan quedado con ganas de Maurice Tillieux tras la publicación de los cuatro excelentes integrales de Gil Pupila por parte de Planeta DeAgostini (recordemos que en este blog se incluyeron las críticas del primer y segundo volumen), pueden hacerse con la biografía del autor, Héroic, recientemente editada en el mercado francófono al precio de 59 euros.


Héroic, de Vicent Odin, repasa la vida y obra de Tillieux a través de declaraciones extraídas de diferentes entrevistas y las acompaña de cuantiosos bocetos y viñetas lujosamente editadas.


Por las imágenes del libro que muestra Sigue al conejo blanco cada vez apetece más conocer la obra del dibujante anterior a su creación más célebre, Gil Pupila.

martes, 6 de julio de 2010

JEAN-LUC DELVAUX: pasión por los automóviles

De la manera más casual he conocido la existencia de Jean-Luc Delvaux un dibujante especializado en coches nacido en 1970,cuya pasión y por dibujar coches, especialmente de la época de los años 50 y 60, y su gran talento para hacerlo me ha llamado mucho la atención; ha sido para mí una grata sorpresa. La influencia de M.Tillieux en su forma de representar los vehículos se deja notar. Él mismo dice en su web que decidió que iba a ser dibujante de comics cuando le regalaron por un cumpleaños los cuatro primeros álbumes de Gil Jourdan (Gil Pupila), del maestro Tillieux. Eso es un regalo de cumpleaños, y no una entrada para la Warner.
Los habituales del blog sabéis que aquí hemos hablado más de una vez de los coches dibujados por el maestro Tillieux, y entenderéis perfectamente que los dibujos de Delvaux me han atrapado a la primera.


Hasta ahora se las apañado para dibujar comics en los cuales aparecen coches de época, incluyendo algú renault Dauphine similar al de Gil Pupila. Y en su curriculum figura la nada desdeñable experiencia de haber colaborado con el mismísimo Jean Graton en la serie "Michel Vaillant".

Para quien quiera saber más os dejo el vínculo a su sitio de internet:
http://www.jean-luc-delvaux.fr.tc/

sábado, 27 de marzo de 2010

MARC JAGUAR, por M. Tillieux


Varias veces he dejado caer comentarios más o menos de pasada sobre Marc Jaguar en este blog; hoy hablaremos un poco más de este efímero héroe creado en los años cincuenta por Maurice Tillieux.

El autor


Poca presentación precisa a estas alturas Tillieux, uno de los grandes clásicos del cómic francobelga, sobre todo para los lectores de mis comics y mas, que hemos compartido recientemente impresiones sobre el integral de Gil Pupila, cuyos dos primeros tomos ha lanzado recientemente Planeta de Agostini. Baste decir que nos encontramos ante un autor clave de la BD, guionista de numerosas series y talentoso dibujante de unas cuantas, que creó numerosas intrigas policíacas, magistralemente salpicadas de su personal sentido del humor.Primero para la revista Heroïc Albums, protagonizadas por su personaje Félix, y más tarde para Spirou, con Gil Jourdan (Gil Pupila), su personaje más emblemático, que ocupa un merecidísimo lugar en el Olimpo de los clásicos de la historieta de todos los tiempos.
La revista Risque Tout

Situado cronológicamente entre Félix y Gil Pupila, nos encontramos con Marc Jaguar, personaje que Tillieux creó para la revista Risque Tout y que sólo conoció una aventura, "Le lac de l´homme mort". La segunda , "Les camions du diable", quedó inacabada con la desaparición de Risque Tout en 1956. La revista nació en noviembre de 1955, como un proyecto paralelo a la exitosa Spirou. Fue como un experimento por parte de Dupuis, cuya vida fue bastante corta, apenas un año (1955-56).Para captar al lector de Spirou, ofrecía historietas cortas de cuatro páginas de personajes que protagonizaban relatos largos en la revista hermana, como Buck Danny, Johan, Tif y Tondu, Lucky Luke o el propio Spirou. Esto se combinaba con historias por entregas de personajes nuevos, entre ellas una de René Goscinny (Capitaine Bibobu) y una de Uderzo y Joly (Tom et Nelly). El formato(doce páginas de tamaño grande, 29X40) recordaba a las publicaciones de antes de la guerra y hacía de Risque Tout una revista para nostálgicos, quizá algo anticuada, que no aguantó, como decíamos, siquiera un año de vida.

Le lac de l´homme mort,una obra de transición

Como veis, Le lac de l´homme mort, la única aventura completa de Marc Jaguar, constituye hoy una rareza a degustar por los amantes de la obra de Tillieux, y una ocasión para los aficionados a Gil Pupila para conocer otra faceta de su autor y para entender mejor su evolución.


Además de en Risque Tout, la historieta se publicó en álbum por Dupuis(esta edición original hoy en día es difícil dee ncontrar y su precio en el mercado de segunda mano ronda los 120 €). En 1978, la propia Dupuis, en su colección Péchés de Jeunesse (pecados de juventud), la reeditó. A través de esta reedición la conocí a principios de los 80. Recuerdo que me llamó la atención el hecho de que se considerase "pecado de juventud" una obra tan madura y bien dibujada como ésta. Y es que para entonces el estilo de Tillieux estaba muy depurado, pues su verdadera juventud, eso sí, previa a Dupuis, había sido la etapa de la creación de Félix y el desarrollo de este personaje en Heroïc Albums, e incluso otras obras anteriores. Se trata de una historia de género policíaco, combinado, como en Felix y Gil Pupila, con buenas dosis de humor.

Marc Jaguar es un fotógrafo que trabaja como free-lance para una revista. Su actividad, que en principio no debería lugar a situaciones de especial riesgo, está en el punto de partida de un embrollo en el que se ve metido por la más pura casualidad, y que acaba por poner en peligro su vida. Al igual que Tintín o que algunos personajes de laos filmes de Alfred Hitchcock, se ve convertido en un "falso culpable", acusado de delitos que no ha cometido, que se ve obligado a huir de la policía y a investigar por su cuenta para demostrara su propia inocencia. En esta ocasión, nuestro protagonista pone en peligro por azar los intereses de gente sin escrúpulos:un cacique local, el señor Saint Ange, y un senador corrupto que cede a sus manejos para hacerse con un buen pellizco. Al sospechar que el entrometido fotógrafo puede dar al traste con sus planes, el mafioso urde un plan para que Jaguar sea acusado de allanamiento de morada y robo. El arrojo y valentía de Marc le permiten escapar, con lo que el villano pasa a mayores, e intenta el asesinato. En toda esta aventura, a nuestro héroe le acompaña un detective, cuyo nombre curiosamente se desconoce (pues el protagonista le llama simplemente "viejo"), que da el contrapunto humorístico, como Libélula en la serie Gil Pupila. Aunque no para de quejarse de las penalidades que le acarrea el permanecer al lado de su amigo, su fidelidad está fuera de duda y su apoyo resulta imprescindible en los momentos más difíciles. Físicamente, por su porte y su peculiar bigote, me recuerda al actor de cine mudo Harry 'Snub' Pollard. Al contrario de lo que puede sugerir su oficio de detective, va a remolque de Jaguar, que es quien suele tomar la iniciativa, sin arredrarse ante los riesgos, como si, en vez de fotógrafo, fuera él el investigador privado.
El lado cómico de los agentes de la ley, que tiene su precedente en el inspector Cabarez de Félix, y que Tillieux retomaría después con el inefable Aníbal Corrusco, está también presente en esta historieta. De hecho, una de las escenas más divertidas está protagonizada por un gendarme que, creyendo expulsar de la comisaría a un par de curiosos, deja escapar a los dos protagonistas, que se encontraban en el patio de la comisaría esperando ser recogidos por un furgón policial. Hasta el estilo de dibujo cambia en esta escena, hasta hacerse tan caricaturesco como en un gag de Modeste et Pompon de Franquin o de Cesar, del propio Tillieux



Y hablando del estilo de dibujo, como ya dijimos al hablar de los integrales de Gil Pupila, aquí nos encontramos con un dibujo de los personajes menos influido por la imitación de Franquin que le vino obligada a Tillieux por imperativo del editor Charles Dupuis. Los personajes tienen proporciones más realistas que en general en Gil Pupila (sobre todo al final de la historia, donde los rasgos del protagonista se alejan de la caricatura para adoptar rasgos más realistas, como un precedente de Jess Long). Algunas posturas tienen todo el aspecto de estar dibujadas a partir de apuntes del natural (técnica que solía utilizar el maestro Hergé).




Los coches, como siempre, son dibujados por Tillieux con dedicación y maestría. Al principio de la historia se relata una persecución automovilística (que es la que da lugar a la imagen que aparece en la portada), en la que se puede ver el dominio de Tillieux de este tipo de escenas, y que presagia algunos de los mejores momentos de Gil Pupila.




Creo que Le lac de l´homme mort no es una historia tan redonda como otras de Tillieux, pero, considerando que es la primera de una serie, es un inicio más que notable; lástima que no continuase. O mejor dicho, sí continuó de alguna manera, entregando el testigo a Gil Pupila, (reencarnación a su vez de Félix), gracias a la habilidad del maestro Tillieux para reciclarse a sí mismo.



domingo, 21 de febrero de 2010

GIL PUPILA, EL INTEGRAL (2): 1960-1963



Acabo de leer GIL PUPILA, EL INTEGRAL, 2, la segunda entrega de los integrales de este personaje de M. Tillieux que está editando Planeta de Agostini y que, como comentábamos al hablar del primero, reproducen fielmente las ediciones de los integrales originales de DUPUIS. Este volumen 2 reúne las historias siguientes: El infierno de Xique-Xique, Festival sobre cuatro ruedas, El secreto de la cripta y Las tres manchas.
Estas historietas se publicaron originalmente serializadas en la revista Spirou entre los años 1960 y 1963, y posteriormente en forma de álbumes por DUPUIS. Todas excepto"Las tres manchas" habían sido publicadas anteriormente en castellano (El infierno de Xique Xique por Argos y las otras dos por Casals, con los mismos títulos con que aparecen aquí). Casals editó además en catalán Las tres Manchas y el Infierno de Xique-xique.
En la contraportada se nos pone en situación:en 1960, Gil Pupila ya era un personaje consolidado dentro de la revista Spirou, y Tillieux era uno de los grandes autores de la casa.


Me reafirmo en todo lo dicho al hablar del número 1 sobre la cuidada edición de estos integrales y sobre la necesidad, que ya era imperiosa, de hacer justicia en España a Gil Jourdan con una edición así. Así que, para no repetirnos, pasemos a comentar las historietas de este tomo.

El infierno de Xique-xique


Después de Tintín en "La Oreja Rota" y Spirou y Fantasio en "El dictador y el Champiñón", (más tarde lo hará Ric Hochet en "Perdido en el infierno")le toca el turno a Gil Pupila de viajar a un país imaginario de latinoamérica gorbernado por un dictador (curiosamente apellidado Calderón, igual que el actual presidente de México), adonde se dirige buscando a un científico desparecido. Allí será víctima, junto con su compañero Libélula, de un encarcelamiento tras un breve juicio, el cual en realidad no es más que una farsa.Un asunto, el de los desaparecidos bajo las dictaduras latinoamericanas, bastante crudo y que desgraciadamente ha sido muy real a lo largo del siglo XX. Angustiosa resultaría también a priori la estancia de los protagonistas en la cárcel de Xique-xique: para fugarse de ella y salir con vida, es necesario atravesar un enorme desierto y vérselas con los temibles indígenas Chiriki. Sin embargo, al leer la historieta, todo esto parece menos grave, gracias al aplomo de Pupila y la seguridad que transmite de que la fuga será un éxito, y al sentido del humor que, como siempre, es capaz de insuflar Tillieux a cada situación.

Dentro de los detalles de humor de este álbum, me parece divertido el del gas hilarante, que ordena lanzar el dictador a la multitud para que se rían sus súbditos cada vez que hace un chiste en un discurso. Es un toque algo absurdo que me recuerda a Franquin. Y hablando del dibujante de Spirou, en esta historieta se llega, como comentábamos en la anterior entrada, al máximo grado de "franquinización" de los personajes, que abandonan por momentos sus proporciones "semirrealistas"(como decía el propio Tillieux), adoptando otras más caricaturescas, debido a la reiterada insistencia del editor Charles Dupuis, empeñado en que el estilo de Franquin, su autor estrella, se convirtiera algo así como en una "marca de la casa" de la revista Spirou. Jose-Louis Bocquet, en las introducciones de los integrales, nos recuerda varias veces este proceso, al final del cual Tillieux llegó a un equilibrio entre el estilo más semirrealista de sus primeros comics y este estilo caricaturesco cercano a Spirou y Fantasio.Para ilustrar lo que dice Bocquet, os muestro una viñeta de El Infierno de Xique-xique , contrastándola con imágenes de Félix y Marc Jaguar, series anteriores de Tillieux en las que era más patente la influencia hergeiana, y los personajes tenían hombros más anchos, y en general proporciones más reales.

Festival sobre 4 ruedas

En este álbum, Tillieux plantea un guión con dos historias paralelas. La primera de ellas es la del Sr. Rouleau, que se ve amenazado con misteriosos anónimos que le exigen que abandone la finca de su propiedad en la que vive. El autor de los anónimos amenaza con la aparición de un perro negro, que, según la leyenda local, sería el antiguo dueño de la finca reencarnado.La otra historia es el misterio de las desapariciones, en poco tiempo, de gran cantidad de furgonetas, todas ellas de la misma marca, sin que sepa quién las roba ni por qué. Finalmente las dos historias se unen en una sola, en un desarrollo bastante bien llevado, en mi opinión. Y por si todo esto fuera poco, se entrecruza la intensa escena de la crecida del río, donde Gil pierde su Dauphine, en medio de una copiosa lluvia, en la que la humedad traspasa el papel y nos llega hasta los huesos.
El ambiente de misterio que rodea a la casa del sr. Rouleau, en una noche en la que se sabe, o se sospecha, que algo malo va a pasar, me trae la memoria otra aciaga noche de comic, la de "Las 7 bolas de cristal" de Tintín, en la que nuestros héroes, alojados en casa del profesor Bergamotte, se ven obligados a levantarse y entrar en acción en pijama, como le ocurre aquí a Pupila. Otro paralelismo que veo con Tintín, quizá debido a una querencia por mi parte, es la escena en la que, durante una conversación alrededor de una mesa entre Pupila y Rolueau, hay un tercer personaje que está pendiente sólo de la botella, en este caso Libélula, emulando al capitán Haddock.

El secreto de la cripta

Al igual que sucediera en "¿Hay un brujo en Champignac?", de Spirou y Fantasio, la acción se desarrolla en un pequeño pueblo, gobernado por un alcalde algo singular, en el que suceden cosas extrañas que se atribuyen a algo sobrenatural. A diferencia del inmortal alcalde creado por Franquin, éste no hace gala de una florida prosa, más bien al contrario, apenas sabe hablar de modo inteligible. Forma con su ayudante una pareja que da juego para distintos gags y que tiene bastante papel en la historia.(Al igual que ocurre, como ahora veremos, con otra pareja singular en "Las tres manchas"). Tillieux introduce hábilmente el humor a través de personajes nuevos, lo que le permite no sobrecargar demasiado a Libélula y Corrusco en el papel de provocar la sonrisa del lector. El alcalde, su adjunto y la vaca de éste último dan lugar a situaciones divertidas, que sirven para descargar tensiones en una historia que al final se revelará algo cruda: la de un hombre perturbado, un psicópata peligroso que, en su locura, no vacila en hacer saltar todo por los aires. Una figura hoy día sobreexplotada por el cine y la literatura en sus posibilidades de suspense y dramáticas, pero poco frecuente en el comic de la época, donde, si aparecían locos, a menudo eran personajes extravagantes con un sombrero de Napoleón de papel. Me parece un buen guión, que nos sorprende cerrándose en falso a mitad de la historia, para luego dar un giro y desvelar que desde el principio, una vez más, existían dos historias paralelas.
Del dibujo destacaría cómo retrata el autor la atmósfera que rodea a las misteriosas ruinas que son el centro de toda la historia.

Las tres manchas

De la última de las cuatro historias contenidas en el integral, lo que más me llama la atención es la pareja formada por los villanos Skip y Aldo, que, como comentaba, tienen bastante papel en la historia. En este caso, además, al protagonizar escenas enteras, da la sensación de que esta podría ser la primera aventura de una serie entera para ellos solitos, a modo de Spin-off, como se dice ahora. No sé si me aventuro mucho si digo que Skip y Aldo pudieron influir a Ibáñez para personajes como Mortadelo y Filemón o Pepe Gotera y Otilio. La relación entre ellos, marcada por las meteduras de pata de Aldo y los tortazos que Skip le va propinando, a veces varios de una vez, tienen bastante que ver con estas historietas de Ibáñez ( y otras de Bruguera). Además, si Don Francisco se inspiró en historitas de Franquin (con "Sacarino") o de Peyo (con "El plano de Alí Gu-sa-no"), bien pudo verse influido por esta inefable pareja creada en los primeros 60. Personalmente nunca me ha gustado este humor de bofetada fácil tipo Lusson y Codeso. Pero hay que decir que en el caso de Tillieux, esta costumbre de agredir físicamente a un subordinado de forma reiterada se da en un delincuente de la peor calaña y no en los "buenos" de la historia (no me imagino a Pupila dando tortas a Libélula o, peor aún a Cerecita), mientras que en el caso de Ibáñez los jefes maltratadores son agentes o contratistas de la construcción.
Otra cosa que no me gusta de "Las tres manchas" es que, a partir de un momento dado, la historia se convierte en una sucesión de intentos de los dos villanos por acabar con Pupila, de los que siempre salen ellos mismos trasquilados. Suele pasarme cuando veo o leo una historia así (por ejemplo la película "Un pez llamado Wanda") que cuando empiezo a vislumbrar que la cosa va a ir de eso, me entra el tedio. Es como si algo dentro de mí me dijera:"ya estamos otra vez con el Coyote y Correcaminos." Con todo, la historia tiene momentos bastante divertidos, como cuando, por una suma de caprichos del azar, Aldo acaba poniendo una bomba en su propio coche creyendo que es el de Pupila.
En este álbum encontramos, además de a Aldo y Skip, a un personaje complejo: Mortimer, un geólogo que facilita el trabajo a los malos de la historia, pero que cuando llega el momento de acabar con la vida de otras personas, muestra que tiene escrúpulos y que es incapaz de llevar las cosas tan lejos. Me recuerda a Frank Wolff, personaje creado por Hergé para la aventura lunar de Tintín, otro hombre de ciencia arrastrado a la traición pero que al final, sudororso, muestra que su respeto por la vida humana está por encima de la debilidad por el vil metal.

El integral se cierra con la historieta corta "La persecución", una divertida precuela, como se dice ahora, de "La fuga de Libélula", protagonizada por Corrusco.
Después de estos, se publicaron ocho álbumes más de Gil Jourdan, que, dividiendo entre cuatro, nos dan los dos tomos más que están pendientes. Esperemos, como decía el otro día, que Planeta no nos deje a medias...





domingo, 14 de febrero de 2010

GIL PUPILA, EL INTEGRAL (1): 1956-1960
























Con el nº 2 ya entre las manos, se me acumula el trabajo, debido a mi falta de tiempo, y ahora paso a comentar el nº 1 de la colección de Integrales de Gil Jourdan (Gil Pupila) que está editando Planeta DeAgostini, reproduciendo fielmente los originales de DUPUIS, de los que hasta la fecha sólo han salido dos. Según ha manifestado Planeta, se prevé editar en total cuatro integrales, imagino que poco después de que vayan apareciendo las ediciones correspondientes en francés.

Gil Jourdan fue para mí uno de los grandes ausentes de kioscos y librerías durante la época de mi infancia y adolescencia, en la que se forjó mi pasión por el cómic franco-belga. En la revista Spirou ardilla no tuvo cabida, y entre los títulos publicados de mis álbumes de Argos tampoco había rastro del detective de la pajarita. Aún así, por azarosas razones me hice en esa época con un par de historietas de Félix en francés y una de Marc Jaguar, lo que bastó para despertar mi afición por Tillieux e incluso para que me influyera mucho cuando estaba definiendo mi estilo de dibujo. Al conocer ya de mayor, muchos años después, las aventuras de Gil Pupila en las ediciones de Casals, me gustaron y deseé haberlas disfrutado cuando tenía doce o trece años... Ahora llega a nosotros esta dignísima edición en tomos que recopilan cuatro aventuras largas cada uno, en la que encontramos detalles como el hecho de recuperar portadas,contraportadas y colores originales. Se nos ofrecen también interesantes extras como la estupenda "Introducción con una rueda pinchada" que aparece en este primer tomo, escrita por José-Louis Bocquet, a la que me iré refiriendo en más de una ocasión. Este artículo relata aspectos de la vida de Tillieux, sus inicios, influencias, problemas con la censura, etc., a la vez que cuenta detalles y anécdotas de la creación de las cuatro aventuras que contiene el integral. Se ilustra con bocetos y otros dibujos de Tillieux. Es interesante conocer cosas como el "reciclaje" del autor, que aprovechó ideas de su serie anterior "Félix" para Gil Jourdan, o los primeros esbozos del personaje, en los que era moreno, parecía más joven y tenía un nombre latino.
La fuga de Libélula/arte y popaína







La serie arrancó con un díptico acerca del tráfico de estupefacientes, en cuya primera página ya aparecen los tres personajes que serán los pilares de toda la serie: el detective Gil Pupila, el delincuente Libélula, que ya en el primer álbum pasa a estar del lado de la ley, y el inspector de policía Corrusco. Ya desde esta aventura, Tillieux tuvo problemas con la censura, pero al final logró sacarla adelante. Se relata aquí una anécdota que me parece divertida y digna de Berlanga: tras examinar esta historia, los censores le espetaron al autor: "no se puede poner la palabra 'popaína 'en una historieta, ya que es un estupefaciente". Maurice tuvo que recordarles que la popaína no existía, y que la había inventado él para la ocasión(precisamente para no tener problemas con la censura).

En esta primera historia, el estilo del artista, que se empezó a definir con Félix en la etapa de Heröic albums, ya está consolidado, con esa mezcla entre la influencia de Hergé y la de Franquin, esta última en parte impuesta por Charles Dupuis, el editor para el que trabajaba. ("mis personajes eran semirrealistas, y respetaban las proporciones, pero me obligaron a reducirlos y a trabajarlos en el estilo de la caricatura, como hacía Franquin". La tendencia hacia las cabezas grandes, hombros estrechos y piernas de palo caracteristicas de Franquin llegó, creo, a su punto máximo en "El infierno de Xique-Xique"(el primero del tomo 2), para después llegar más o menos a un equilibrio, a un punto algo más cercano al punto de partida. Muestro a lo largo de esta reseña unas pocas viñetas de las historietas contenidas en este tomo 1, que hablan por sí solas del talento de Tillieux para el dibujo, su eficacia, capacidad de síntesis, soltura y capacidad para la composición.











Se muestra ya en esta primera historia el carácter de Libélula, espontáneo y dado al chiste de palabras fácil, y el estrafalario inspector Corrusco. Este último me recuerda a Hernández y Fernández, no sólo físicamente (atavío negro, sombrero,bastón, rimbombante bigote), sino sobre todo por el hecho de que es un policía muy serio, digno y seguro de sí, que involuntariamente hace el ridículo sin parar.La secretaria y chica para todo Cerecita es el otro secundario imprescindible. Su intolerancia a los chistes de Libélula da lugar a situaciones bastante graciosas.
Como ocurrirá en general en la serie, la temática de esta historia es esencialmente policíaca, pero tiene una presencia muy importante en ella el humor. Este último aspecto vincula a Pupila con Spirou y Fantasio y otros comics de la época que aparecían en la revista Spirou. También encontramos elementos que recuerdan a Tintín. Me parece tintinesca, por ejemplo, la idea de que una mansión habitada por un individuo que parece respetable, en este caso un coleccionista de arte que suele mostrar al público sus obras, sea la tapadera de un negocio mucho más turbio (véase el doctor Müller de "La Isla Negra"). También veo cercana al mundo tintiniano la idea de camuflar la droga entre las reproducciones de obras de arte, o el plan de Pupila y Libélula para introducirse en la inexpugnable mansión del villano disfrazados, suplantando las personalidades del pintor griego Opbap Osapip (al revés, Pablo Pipaso) y el armador Papaucektamimonos. Nada más lejos de la ética del periodista de Hergé , sin embargo, la maniobra heterodoxa de Pupila y los suyos, que secuestran a los vergadaderos griegos, que no tenían culpa de nada, para ocupar su lugar.Y es que Pupila no se puede definir exactamente como un héroe, en mi opinión, sino ante todo como un profesional de la investigación.

El paso del ahogado
La idea de partida de esta historia tiene mucha fuerza: una isla que se une con tierra firme por una carretera, la cual al subir la marea queda sumergida, y ¡Ay del que le pille en el coche en ese momento! las mareas le arrastrarán y difícilmente sobrevivirá. Eso es lo que, al menos aparentemente, le sucedió a la víctima de esta intriga, cuyo sobrino contrata a Gil Pupila para esclarecer los hechos. Por la introducción del integral nos enteramos de que esta idea está basada en un lugar real (la isla de Nourmouitier), donde se rodó la película Brujería o maleficio de Henri Decoin, que presenta similitudes con el comic. (al parecer puramente casuales). El Dauphine rojo de Pupila perece al final de la historia, y es susittuido por otro amarillo (cada coche es retratado con mimo,casi como un personaje más de la historia).

Los barcos del crepúsculo


Como bien dice Boucquet en la introducción, en esta historia se mezcla un elemento fantástico, que me recuerda a Spirou y Fantasio,como es un suero con su origen en los saltamontes que permite al "malo" de la historia escapar de la cárcel dando grandes saltos, dignos de Benoit Brisefer, con una sórdida intriga de puro cine negro, como es una estafa a una compañía de seguros perpetrada por gente sin el más mínimo escrúpulo. A destacar la escena final en el puerto, con un acertadísimo empleo de las sombras, con grandes masas negras que sin embargo casan muy bien con el color.La escena del accidente es también memorable y otra muestra de la buena mano de Tillieux para dibujar coches.
Próximamente: el integral 2 (1960-1963)