El blog de José Luis Povo

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domingo, 8 de marzo de 2009

JOHAN ET STEPHAN (LAS AVENTURAS DE OSCAR Y JULIAN) de Bob de Moor

Si hay un dibujante que recuerde al maestro Georges Rémi es el también belga Bob de Moor (Amberes, 1925- Bruselas, 1992). No en vano, a partir de 1950 entró a trabajar en los Estudios Hergé y se convirtió rápidamente en su primer asistente. También hay que recordar que De Moor se encargó de finalizar el díptico inacabado por Edgar Pierre Jacobs, realizando la segunda parte de “Las tres fórmulas del profesor Sato”. Y para completar el cuadro, decir que también fue el dibujante de “La guarida del lobo”, cuarto episodio de Lefranc guionizado por Jacques Martin.
Hoy voy a comentar la que puede que sea su serie menos conocida de las publicadas en España: “Johan et Stephan”, identificada en nuestro país con el horrible título de “Las aventuras de Oscar y Julián”. Para mí son inexplicables las razones que movieron a Ediciones Junior para desechar la traducción literal de los nombres de los personajes. A lo mejor no querían que se confundieran con Juan y Guillermo, que fue como, también horriblemente, rebautizaron a Johan y Pirlouit. Perdón por la dispersión.

En España se publicaron los cinco primeros títulos de la serie: “El gran embrollo” (La grande pagaille, 1987), “El tesoro del bandido” (Le trésor du brigand, 1987), “El espía amarillo” (L´espion jaune, 1987), “El caballero rojo” (Le caballero rouge, 1989) y “Los cigarrillos de la Reina Thia” (Les cigarillos de la Reine Thia, 1988). De nuevo, por un capricho poco comprensible del editor español, se publicó antes el quinto que el cuarto episodio, según el orden original en francés. Los restantes títulos de la colección serían: Les boucs émissaires, 1989, Le Dragon Noir, 1993, Le secret de Volcanie, 1993 y Le renard qui louche, 1994.
El dibujo nos recuerda, inmediatamente y como no podía ser menos, al de Hergé: basta con fijarse en los bombachos y en el peinado de Oscar. Sin embargo, las historias no llegan a la altura de las del maestro de Bruselas. Los guiones estarían más próximos a los de Jo, Zette y Jocko (¿para cuándo una entrada?) que a los de Tintin y se constituyen como una sucesión de ágiles gags humorísticos en los que desempeña un papel fundamental el tío Bonifacio, uno de los personajes de la serie, junto a los citados Oscar y Julián. En conclusión, nos encontramos ante unos tebeos que sólo buscan divertir a un público infantil con un humor sano y sin pretensiones, acompañados de un dibujo evocador y con todos los elementos propios de la escuela franco belga más pura.
Dejaremos para otro momento y otros intervinientes el comentario de las otras dos series de De Moor publicadas en España, Cori, el grumete y Barelli.