El blog de José Luis Povo

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jueves, 9 de abril de 2020

FLOC'H, LA LINEA CLARA ELEGANTE



Hace poco tuve el placer de ser invitado por la página argentina GComics para hablar sobre la figura de Floc’h, alguien de quien ya hemos hablado con anterioridad en este blog. La charla con Gonzalo García y Mario Dvorkin fue muy interesante y enriquecedora. Pero, como siempre quedan cosas en el tintero, escribo este artículo para profundizar un poco más en el tema, aprovechando que me volví a sumergir durante unos días, con ocasión de la charla, en el mundo de este gran artista.
Si tuviera que buscar un adjetivo para definir el dibujo d Floc’h, sería elegante.
Hay autores que destacan tanto por los dibujos como por la elección de los motivos: en cuanto a épocas, personajes, vehículos, vestimentas, arquitecturas, etc. y en ese sentido creo que Floc’h ha sabido siempre elegir esos ambientes en los que se mueve como pez en el agua: el ambiente de los años 40, generalmente en un entorno acomodado, la segunda guerra mundial y la posguerra más inmediata, que cuadra perfectamente con historias de misterio, policíacas, etc. con cierto aroma clásico.
Jean Claude- Floc’h, hermano menor del también dibujante Jean-Louis Floc’h, nació en  Mayenne (Francia) en 1953. Estudió en la Escuela de Artes decorativas de París y comenzó su carrera como dibujante haciendo ilustraciones para libros y periódicos. Creó su primer comic, “Le conservateur”, junto a Rodolphe, para la revista Imagine en 1977. Poco más tarde, inició su colaboración con el guionista François Rivière para la revista Pilote, con Cita en Sevenoaks (1977), Dossier Harding (1979) y En busca de Sir Malcolm (1985). Estos tres álbumes se conocerían más tarde como “La trilogía inglesa”.
En 1981, En paralelo a la última entrega de esta trilogía, arranca la segunda., “Blitz”, también con el hilo conductor de Francis Albany y Olivia Sturgess, aunque su presencia aquí es más bien testimonial. Los dos siguientes volúmenes fueron “Underground” (1996) y “Blackout” (2009). Como se ve, el ritmo de publicación  se deceleró notablemente (casi 20 años para tres álbumes) pero no así la calidad.
En esta segunda trilogía el papel de Floc’h es más amplio, pues no se limita al dibujo sino que co-escribe las historia con Rivière, y son presentadas como por “Floc’h- Rivière” en lugar de “Rivière-Floc’h”
La trilogía inglesa se cierra en falso, dado que posteriormente van  apareciendo obras más o menos conectadas con ellas, no encuadrables en el comic como tal, como la novela ilustrada “Meurtre en Miniature  (1994) y “Olivia Sturgess  1914-2004” (2005), una especie de biografía del personaje novelada e ilustrada.
Posteriormente el dúo vuelve  en 2013 con “Ville Mauresque”, biografía del escritor Somerset Maugham.

Con Jean-Luc Fromental ha colaborado en “No hay dos sin tres” y “Ma vie”. Esta último obra fue objeto de una continuación “Ma vie 2” realizada por Floc’h en solitario.
Floc’h ha compaginado todos estos años su labor como historietista con la de ilustrador, publicando dibujos en revistas internacionalmente reconocidas como The New Yorker, Le Monde, Monsieur y World of Interiors. Una obra curiosa y singular es la de sus  portadas apócrifas de la revista Life, recopiladas en los tomos “Life” y “High life” También ha trabajado en el cine, colaborando con Alain Resnais, (carteles de Smoking y no smoking) Woody Allen (carteles d desmontando a Harry, Melinda y Melinda) y Mike Leigh.





LA TRILOGÍA INGLESA: DE LA INICIACION A LA MADUREZ








Lo primero que llegó a nosotros de Floc’h fue la llamada Trilogía Inglesa, que en España conocimos a través de la revista CAIRO. Se trata de tres álbumes muy diferentes en género, tono y estilo, con un hilo conductor, que son los personajes de Francis Albany y Olivia Sturgess. El estilo gráfico evoluciona rápidamente a través de estos tres álbumes.
El primero, Cita en Sevenoaks, puede considerarse una obra inicial, primeriza, con un trazo aún incipiente pero que ya apunta claramente a la línea clara. En el segundo, Dossier Harding, ya observamos un trazo más maduro, que contiene la mayoría de los rasgos característicos de lo que será su estilo posterior. Es lo que podríamos llamar un álbum de transición. Y es en le tercero, “En busca de Sir Malcolm” donde, sustituyendo la plumilla por el pincel, Floc´h encuentra definitivamente el estilo en el que se encuentra a gusto.
En las conversaciones previas a la charla, Mario comentaba que para él Floc’h es un claro continuador de Edgar P. Jacobs, su reencarnación más clara en una generación posterior.  Por mi parte, veo muy importante la influencia de Jacobs; sin embargo, me gustaría matizarla en algunos aspectos. Es cierto que las proporciones de los personajes, con hombros anchos y, al contrario de los de Hergé, nada cabezones, nos remite directamente a Jacobs. Sin embargo, creo que Floc’h busca una simplificación de  los rasgos de los personajes que va  más allá, crea un lenguaje propio que se distancia del maestro. En los fondos, por otra parte, creo que se aproxima más a Hergé en el modo un poco más simplificado con que representa, por ejemplo, los paisajes. Y aquí diría que sus árboles, paraderas o caminos de los fondos de Floc’h tienen un aire como Naíf deliberado y muy característico, que yo diría que proviene de llevar a la línea clara hasta sus últimas consecuencias: líneas imples y colores planos allá donde  algunos colaboradores  de Hergé como Bob de Moor, se detenían en dibujar con detalle las ramas de un árbol o las caras de una roca.
Otro aspecto en que Floc'h se diferencia de Jacobs es en el modo de representar las figuras femeninas. Cierto es que lo  exige el  guión y que en Blake y Mortimer  la mujer brilla en general por su ausencia, y algunas de las pocas que hay en El caso del collar, las dibujó su colaborador Gerald Folton. Para dibujar a las mujeres Floc´h acude a Milton Caniff, Al Capp y en general al comic americano, y logra trasladar estas influencias al lenguaje de la línea clara, con muchísimo éxito.
Pasando a la trilogía Blitz, destaca el trazo más grueso tanto de figuras como fondos, en la línea de En busca de Sir Malcolm pero más acentuado, así como la búsqueda de la simplicidad.

Para hablar del argumento de estos tres álbumes,  hablamos de su guionista François Rivière, cuyo nombre va indisolublemente unido al de Floc’h. En el aspecto del guión, percibo también como un viaje a través de los géneros: El primero se nueve en el campo del relato de terror al estilo de Edgar Allan Poe o Algernon  Blackwood. En el segundo nos vamos a la novela policíaca pura al estilo de Agatha Christie (a la cual se la homenajea, apareciendo como un personaje secundario al principio de la historia) y terminamos  la trilogía con una entrega en un tono más de comedia con elementos de intriga..


BLITZ


La trilogía Blitz es, podemos decir, la obra de madurez de Floc’h. Como decíamos antes, su implicación es más amplia que en la primera trilogía, pues coescribe el guión.
El género en el que se encuadra es el drama bélico. Si el tercer tomo entra más de lleno en la acción como tal. Los dos primeros son relatos costumbristas bélicos. Narran la vida de unas personas de distintas  capas sociales, aunque centrándose principalmente en la clase acomodada, en el Londres de la época de la segunda Guerra mundial sometido a los bombardeos continuados de los alemanes. La portada del primer tomo muestra magistralmente el contraste entre las clases altas decididas a seguir con s u apacible vida, mientras la ciudad es bombardeada: vemos en primer plano a la familia de Lord Hewston-Davis: el señor, William, su mujer Daphne, su hijo Tony y Vanessa, la prometida de éste, tomando el té tranquilamente frente a un muro semiderruido y con la ciudad al fondo entre explosiones de bombas, amenazada por el ataque nazi.
La primera historia transcurre íntegramente en la casa de los señores de Hewston-Davis. A través de los diálogos percibimos la situación que atraviesa la ciudad, a la vez que asistimos a dos historias que se desarrollan  de modo consecutivo: una trama de espionaje, con cadáver incluido, primero, y una de corte romántico después, con la visita de un primo de la familia que empieza a cortejar a la prometida de Tony.
Aquí se muestra el interés de Floc’h y Rivière por la historia dentro de la historia, pues al final del álbum descubrimos que los hechos a los que hemos asistido no son sino una obra de teatro, que por demás ha sido escrita a medias por Francis, Albany y Olivia Sturgess, bajo el seudónimo común de  Oliver Alban (una combinación de  los nombres de ambos (Oliver=Olivia, Alban= Albany), los protagonistas de la primera trilogía. Un juego de ficción en la ficción que ya habían ensayado en “En busca de Sir Malcolm”, dado que la historia en la que el lector se ve sumergido es en realidad una ensoñación del propio Albany. Es curioso comprobar que la estructura de las páginas responde perfectamente a lo que en el cine sería “teatro filmado”. La composición es rígida, con cuatro tiras por página y cada tira se divide en tres viñetas, o bien en dos y una doble. La estructura narrativa se ajusta también a una obra de teatro en dos actos (el primero termina con la resolución de la intriga de espionaje y el segundo arranca con la llegada de Monty, el primo inoportuno). Pero nosotros no sabemos que lo es hasta el final, cuando  el actor que encarna a Lord Hewston-Davis se dirige al público diciendo que acaban de representar la obra en dos actos “Blitz”


Este juego continuará en las dos siguientes entregas: en la segunda, la acción forma parte de una película. Al final vemos cerrarse un telón de cine y vemos en el público a los actores del filme que asisten a l estreno de su película. Se riza un poco el rizo, pues la película consta de dos historias, en las que los mismos actores encarnan a personajes diferentes (al  terminar la primera, vemos brevemente los preparativos para la segunda y  algunos diálogos entre los actores; entonces nos damos cuenta de que estamos ante un rodaje). Esto es algo que implica por parte de Floc’h una habilidad especial para que se reconozca a un mismo personaje bajo dos caracterizaciones distintas.  Así pues, vemos a cada uno en tres papeles de diferentes: los de la primera y segunda parte más el de sí mismo, el actor, en ese breve intermedio.
En el capítulo de los homenajes cabe destacar que el director tiene bastante parecido con el personaje Francis Blake,  en un claro homenaje a Edgar P. Jacobs.
En este segundo álbum asistimos a una de los aspectos más característicos del Blitz: la vida en los subterráneos del metro, utilizados temporalmente como refugios durante las horas de los bombardeos, que solían se r al caer la noche. Los refugios están organizados bajo la coordinación de un jefe o jefa de refugio, que provee de lo necesario a cuantos se acerquen a buscar abrigo mientras dura el bombardeo, desde una taza de té a ayuda médica, etc. En los subterráneos asistimos a historias paralelas, como la pugna entre la posición de los patriotas y los que propugnan un acercamiento a los alemanes, el romance entre Carolyn, la jefa de refugio y el  apuesto Percy o la falta de escrúpulos de un hombre que tiene a su cargo a su sobrino y envía al muchacho a entregar su apuesta para las carreras a una hora en la que pueden producirse bombardeos, poniendo en riesgo su vida.


En el tercer álbum se escoge para seguir el juego de ficción en la ficción el doble formato de relato y comic y se vuelve a los personajes de Olivia Sturgess y Francis Albany manejando los hilos. La primera parte del álbum está protagonizada por los personajes del primer tomo de “Blitz”, esto es, la familia Hewston-Davis, y  es un comic (“Blackout)” dentro del comic, que se supone guionizado por Francis Albany y con ilustraciones de una tal “Craigie”, publicado en la revista “Dandy comic”.


 La segunda parte es una serie de relatos escritos por Olivia Sturgess para la revista “The London literary Revue” con una ilustración por página salida del lápiz de Craigie, la misma dibujante. El primero, “Eden” retoma los mismos personajes de Blitz. Queda claro que, después de su colaboración en la obra de teatro Blitz, tanto Francis como Olivia utilizan los mismos  personajes para sus historias en solitario, sin informar o pedir permiso al otro. Para más inri, Francis acude a la misma dibujante con la que Olivia había colaborado ya en dos cuentos anteriores, “Backstage” y “Fair Play”. Tanto Eden como estos dos últimos se nos ofrecen íntegros, llegando lo autores así a su punto más alto de ruptura de géneros y juego de meta-narraciones: el álbum se compone de un comic dentro del comic, una serie de viñetas centrales que muestran a Albany con su comic y los relatos de Olivia  en la mano, y por último los relatos ilustrados de Olivia, ilustrados por una Cragie que debe ser un alter-ego de Floc’h, pues su estilo es calcado al de él.

NO HAY DOS SIN TRES


"No hay dos sin tres", publicado en España por glénat, es la más importante colaboración de Floc'h con el guionista Jean-Luc Fromental. Se trata de una historia sobre un triángulo amoroso en un ambiente de la alta sociedad, que nos remite al mundo de las novelas de Scott-Fitzgerald. Aquí cobra especial importancia le presentación de la belleza femenina, hasta el punto que aparece un strip-tease con desnudo integral con todas las de la ley, y hecho con una gran elegancia. Logra que las escenas de amor con besos incluidos (ya vimos algunos en La trilogía inglesa) no desentonen para nada con el estilo de línea clara.

A destacar también el uso del color. Siguiendo las tendencias ya en boga en los 90, los colores no son planos, sino que las figuras humanas se representan con una parte en luz y otra en sombra, pero sin usar el negro ni el tramado manual, sino solo dos tonos distintos de color.
Para terminar, os animo a revisitar estos comics y, por qué no, desempolvar en estos días de aislamiento algún viejo ejemplar de la revista CAIRO y dejaros llevar por el talento de este gran dandy de la historieta.…hasta pronto, amigos!

2 comentarios:

  1. El trio Chaland - Floc'h - Clerc ha sido para mi gusto el otro gran punto de referencia de la bd, pasada la etapa de Hergé - Franquin - Jacobs. 3n la actualidad, Schwartz Taymans y otros lo intentan pero no llegan al nivelazo. Tal vez el canadiense Seth sea el único que está a la altura

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    1. Gracias por tu comentario. En efecto, los tres artistas que citas aportaron una impresionante renovación en la línea clara. Lástima que Chaland muriese tan joven. Siguiendo sus pasos hoy en dia está Olivier Schwartz, que me parece un gran dibujante

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