El blog de José Luis Povo

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jueves, 26 de abril de 2012

PARIENTES DE TINTÍN EN EL CINE: EL HOMBRE DE RIO


Benôit Peeters, en su obra “Le monde d´Hergé”, mencionaba tres películas en las que apreciaba puntos en común con “Las Aventuras de Tintín”: “Cortina rasgada”, de Alfred Hitchcock”, “En busca del arca perdida” de Steven Spielberg y “El hombre del Río” de Philippe de Brocca. En este blog ya hemos emparentado en más de una ocasión las obras de Hergé y Hitchcock, (incluso escribí y dibujé un comic sobre el tema). El paralelismo entre Tintín e Indiana Jones  también surgió aquí, con ocasión del  estreno del filme de Spielberg
Pues bien, hoy le toca el turno a “El hombre de Río”, película que mi amigo Mirphiss tuvo la amabilidad de regalarme el pasado 10 de marzo en el Encuentro Tintinófilo.(Gracias de nuevo!!)

 “EL HOMBRE DE RIO” (L´homme de Rio”) es un coproducción franco-italiana de 1964, dirigida por Philippe de Broca y protagonizada por Jean-Paul Belmondo y  Francoise Dorleac.

Para abrir boca leamos la sinopsis (fuente: Hispacine/terrorfantastico) a ver qué nos sugiere :

“Sinopsis; Adrien Dufourquet, un soldado francés, está a punto de pasar los 8 días de permiso más movidos que podía imaginar. Mientras se dirige a París para visitar a su novia, se produce el robo de una estatuilla de origen amazónico en el Museo del Hombre de la capital francesa. Los ladrones, además, se llevan a la novia y al profesor Chatillón, que participó en la expedición que halló el objeto. Cuando Adrien aterriza en París tiene que seguir el rastro de los secuestradores hasta Río, Brasilia y el corazón del Amazonas.”

Hum… ¿Una expedición al Amazonas? ¿El robo de una estatuilla de origen precolombino en un museo? ¿El secuestro de un profesor?  Esto me es familiar…Démosle al PLAY
Lo primero que nos llama la atención es el aroma seséntico, ya desde el arranque, con un aire a Las naranjas azules, incluyendo la música. La presentación tiene bastante aire de misterio, pero enseguida percibimos en las primeras escenas un tono más bien de comedia. Esto es algo característico de toda la película, como también lo es de Tintín: la combinación de comedia y suspense , el hermanamiento de humor y aventura.
 Los gags, curiosamente, me han hecho pensar en los comics francobelgas que he leído desde niño, más que recordarme a las películas de la época que he visto, en su mayoría norteamericanas. Un ejemplo: hay una escena en que  el protagonista, para lograr entrar en la zona de embarque del aeropuerto, lo hace empujando la silla de ruedas de un militar retirado, suplantando a su enfermera. El militar no se da cuenta de que ha cambiado la persona que le lleva, e incluso nuestro amigo pone voz aflautada para hacerse pasar por la enfermera.
 Al aumentar súbitamente la velocidad de la silla, el militar se muestra encantado y parece revivir su pasado glorioso, probablemente en la Resistencia.. "¡Esto me recuerda a Charleroi!", gtita entusiasmado. Así, una escena que en principio está planteada como de suspense acaba haciéndonos sonreír con la inserción se este gag tan “de BD”.
Pero vamos con los paralelismos propiamente tintinescos:
El robo de un fetiche de una antigua civilización precolombina en el Museo nos hace pensar inmediatamente en “La oreja rota”, máxime cuando se hace referencia a una tribu imaginaria, los maltecas, tal como hizo Hergé al inventar para la ocasión a los arumbayas. La estatuilla, además, tiene un valor mayor del que parece, debido a algo que oculta en su interior, exactamente igual que el fetiche arumbaya de Tintín.
 Y de “La oreja rota” a “El secreto del Unicornio”. Atención: existen tres estatuillas iguales, cada una de las cuales esconde un pequeño pergamino. Por separado, los pergaminos no significan nada, pero superpuestos a la luz revelan el secreto de la ubicación de un fabuloso tesoro… ¿Les suena?
Las personas que participaron en la expedición al Amazonas en la que se encontraron los idolitos están en el punto de mira de los malos de la historia: esta vez la trama nos remite a “Las 7 bolas de cristal”. El secuestro de una persona allegada al protagonista (en este caso su novia, hija de uno de los expedicionarios) es el detonante de un inesperado viaje al Amazonas para liberarla, tal como ocurriera al final de las 7 bolas con el rapto de Tornasol dando pie a su continuación, “El Templo del Sol”.
A otra escena de este último álbum también nos remite la película, cuando el protagonista entra a escondidas por la noche en el barco donde tienen secuestrada a su amiga, como hizo Tintín en esa escena mítica donde se despeina el mechón, (que como ya he dicho alguna vez, es una de mis preferidas de toda la serie).
En otro momento del filme se puede ver  a Adrián desesperado viendo cómo  los malos se llevan a su novia en un hidroavión, sin darle tiempo a evitarlo.Esto me recuerda a la escena de “El asunto Tornasol” en la que  se llevan al profesor en helicóptero junto al lago delante de las narices de Tintín y Haddock.

 Para terminar pongo algunos paralelismos más, ilustrados con fotos de la película y viñetas de Hergé.


El protagonista toma prestada una moto con idéntico desparpajo a como lo hiciera Tintín en “El Cetro de Ottokar


 Adrián no duda en pasar de una habitación a otra del edificio por la fachada, como en la inolvidable escena de “Tintín en América”.


Adrián toma prestado un avión, a la desesperada, en mitad de una persecución, emulando la hazaña del reportero en Syladavia, también en "El cetro de Ottokar"
 
En general, y tal como quizá se intuye a través de los ejemplos que he ido poniendo, diría que la manera como van sucediendo las cosas en la película y el modo como va fluyendo la historia, tienen bastante que ver con lo que ocurre en los comics de Tintín. Conclusión: en mi opinión, Benôit Peeters, una vez más, tenía razón.

1 comentario:

  1. Una película divertidísima. El cine de acción europeo/francés de los 60/0, un tipo de cine a reivindicar.

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